Fieles evangélicos rezan durante una misa en la iglesia del Ministerio de la Fe en Brasilia, el 26 de septiembre de 2018. (Reuters)

El primero de enero Jair Bolsonaro asumió su mandato presidencial en Brasil con gran apoyo de sectores evangélicos. ¿Acaso tanto peso tienen estos sectores para llevar a Bolsonaro a ganar una elección? ¿Esta nueva era política nos plantea hacer política junto a sectores religiosos? ¿Es esto un fenómeno brasilero o también incluye a América Latina?

En Brasil, todos los días se inaugura una iglesia evangélica. La tercera cadena televisiva local pertenece al grupo evangélico más poderoso de ese país, la Iglesia Universal del Reino de Dios, cuyo programa denominado “Pare de sufrir” es emitido en toda América Latina.

El obispo millonario Edir Macedo, fundador de la todopoderosa Iglesia Universal del Reino de Dios, expresó públicamente su apoyo a Bolsonaro en septiembre del 2018 durante una transmisión en vivo desde Facebook. Cabe destacar que el actual alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, es sobrino del obispo Edir Macedo.

Pero, ¿por qué tienen tanto éxito estas instituciones religiosas, ya sean provenientes del evangelismo, catolicismo o cualquier otra? Sin imágenes reales, sin personas de carne y hueso, solo dioses intocables, cuya existencia es improbable y cuya palabra se encuentra tercerizada en guías (siempre y no casualmente masculinos) como pastores, curas, etcétera.

Bosonaro y religion

Tampoco es casualidad que post gobiernos “populares” y en presencia de gobiernos neoliberales aumenten. Por un lado, su incremento se debe a los acuerdos entre estos sectores conservadores y el poder que encarna al neoliberalismo, pero también es interesante analizar cómo estos sectores se insertan en el pensamiento crítico.

Cuando la meritocracia prácticamente es ley y el estado da un paso al costado, las personas buscan centrarse en sí mismas, en la fe, en valores que se tratan de la propia superación, en la moral, ética y en un “buen comportamiento” a través del sistema opresor para llegar al reino de la felicidad, reivindicando que con solo ser buenos vecinos, pulcros y puros alcanzaremos la plenitud. Así, sin cuestionar las cosas, sin alterar el orden ni ser subversivos. Total, la recompensa llegará al final.

la-bancada-de-la-biblia-los-evangelicos-de-brasil-que-han-impulsado-a-bolsonaro

Tampoco es casualidad que en un momento donde el capitalismo muestra a flor de piel su ferocidad, gran parte de la sociedad desconfíe de la política. Esta desilusión y desconfianza aguda en la posibilidad de cambiar algo mediante la política llevan a las personas a estos “lugares seguros” y perfectamente consagrados en el capital cultural.

Jamás nadie cuestionaría una cruz en una pared o una virgen en un hospital, pero sí un pañuelo verde atado a una mochila. Ni siquiera nos damos cuenta que hay cruces en la pared o vírgenes en la entrada de las facultades, hemos sido domesticadxs con estos símbolos desde temprana edad.

El problema de esta domesticación mística es que no nos deja ser lo suficientemente conscientes del avance global que están teniendo estas instituciones conservadoras y fascistas en tiempos de  la cuarta ola feminista y en estos momentos de bisagra social.

Los ejemplos sobran y son alarmantes, cabe destacar la campaña internacional “Con mis hijos no te metas”, movimiento social que nació en Lima en el 2016, como oposición a las políticas públicas del gobierno peruano por su implementación del enfoque de género en la educación y en otras áreas de la administración pública llamadas Currículo Nacional 2017 (1). Este movimiento llevó a la censura al ministro de educación Jaime Saavedra, impulsor de la medida. En el 2016, Saavedra fue obligado a renunciar.

En tan solo dos años, el movimiento social “Con mis hijos no te metas” se extendió por cinco países. Hoy existe en Perú, Chile, Brasil, Colombia y Argentina. 

Con mis hijos no te metas

En el año 2016, en Colombia, la ministra de educación Gina Parody fue obligada a eliminar la Cartilla de ambientes escolares libres de discriminación”, que iba a difundirse en los colegios sobre orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas, dirigida a rectores y docentes para discutir con estudiantes. Grupos religiosos repartieron entonces imágenes pornográficas, convenciendo a la población de que estas cartillas contenían esas imágenes y organizando una gran marcha que fue decisiva para su retiro del ámbito escolar (2).

En Argentina podemos mencionar el aumento de iglesias evangélicas como un fenómeno en auge. En la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, se quintuplicó la cantidad de templos en los últimos 15 años. Ya en 2008, una encuesta realizada por el Conicet señalaba que el 9% de los argentinos se declaraba evangelista, mientras que nueve de cada 10 consultados afirmaba creer en Dios.

El movimiento de pañuelo celeste “Salvemos las dos vidas”,  Mariana Rodriguez Varela con su campaña “el bebito” y el diputado  salteño Alfredo Olmedo, bendecido públicamente por evangelistas, quien se define como conservador cristiano, apoya el servicio militar obligatorio, la educación católica obligatoria en las escuelas, se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y al aborto.

Los datos mencionados son alarmantes, así como las renuncias y vulneración de derechos que estas instituciones, movimientos y organizaciones sociales han conseguido. En Brasil, la primera medida de Jair Bolsonaro fue excluir a la comunidad LGBTIQ de programas destinados a los derechos humanos y su segunda medida fue contra las comunidades indígenas.

Es claro que hoy por hoy no podemos descartar a estas corrientes religiosas del escenario político, así como el movimiento feminista pasó a ser un actor de gran peso social en los últimos años imponiendo su agenda, estos sectores también tiene gran peso y poder a la hora de imponer las suyas.

 

Bibliografía:

1- https://es.wikipedia.org/wiki/Con_mis_hijos_no_te_metas

2- https://www.las2orillas.co/la-polemica-cartilla-de-orientacion-sexual-de-gina-parody/

https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-10-09/ascenso-bolsonaro-grupos-evangelicos-brasil_1627619/

 

DEJÁ TU COMENTARIO