En tiempos de recesión e inflación descontrolada, la caída del consumo afecta a todos los sectores de la economía. Y, si se reducen las ventas en artículos de primera necesidad, mucho más caen los bienes y servicios que tienen que ver con el ocio, el entretenimiento, o el placer.

Es el caso de los albergues transitorios, llamados vulgarmente “telos”, que vieron disminuir drásticamente su facturación en un 20 por ciento durante el último año y medio en Capital Federal y provincia de Buenos Aires.

Así lo aseguró José Manuel Capelo, presidente de F.A.D.A.P.H (Federación Argentina de Alojamientos por Hora), quien reconoció al diario Ámbito Financiero que la actualidad del sector atraviesa un momento muy crítico.

Un dato que sin dudas refleja esa realidad es que en la Ciudad se cerraron en el último tiempo alrededor de 5 o 6 hoteles alojamiento por año.  

Albergue transitorio la gente no coge

“La mayoría de las actividades comerciales han sufrido un deterioro importante, tanto por el consumo -que ha bajado, fundamentalmente, por cuestiones económicas-, como por el incremento de los costos”, explicó Capelo.

El empresario hotelero vinculó la caída de la actividad, que a nivel nacional emplea cerca de 10 mil personas, a tres factores principales: “El gran problema es el aumento de las tarifas, el ahogo impositivo y la industria del juicio laboral”, analizó. Ese último punto es probablemente el único en el que el Presidente Mauricio Macri podría coincidir, ya que hace un año atrás llamó a “combatir la mafia de los juicios laborales, que tanto daño les hacen a las pequeñas empresas y a sus trabajadores”. Sin embargo, el Gobierno nunca presentó una denuncia ni pudo comprobar la existencia de esa supuesta “mafia”, que estaría conformada por abogados inescrupulosos y trabajadores con ganas de pasearse por los juzgados laborales. Tampoco Capelo especificó a qué se refería con ello, ni dio números precisos de la afectación.

Lo cierto es que, ante el panorama económico del país, la relación costo beneficio no está dando buenos resultados para el sector. “El aumento significativo de los costos es imposible de trasladar al consumidor. Si se trasladaran en forma directa, no vendría nadie. El problema mayor es la pérdida constante de rentabilidad”, indicó Capelo.

Sucede que, producto de la inflación y la caída del poder de compra de los salarios, los precios de los hoteles alojamiento no resultan para nada accesibles. Actualmente, el valor de un turno, que va de 2 a 3 horas, arranca en $ 400. Desde la entidad aseguraron que los establecimientos más perjudicados son los que apuntan a una clientela de clase media, que deben “recortar gastos sí o sí”.

Para paliar el momento crítico, los dueños de los hoteles ofrecen promociones. Sin embargo, Capelo aclaró que “todos los esfuerzos tienen un techo y se hace cada vez más difícil”. “Llega un momento en que la relación costo beneficio no se justifica”, concluyó.

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