Hace unos meses publiqué en este portal un artículo que recorría los pormenores del caso conocido como “el montaje de Altsasu” en Navarra. En él narramos cómo el estado español llegó a encarcelar a los protagonistas de una gresca en un bar entre algunos lugareños y cuatro personas, de las cuales dos eran guardias civiles fuera de servicio, y las otras dos, sus respectivas parejas. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 15 de Octubre de 2016, para los carnavales del pueblo de Altsasu.

Esta trifulca, que a simple vista fue una pelea de bar, terminó en juicio el pasado abril, donde un grupo de ocho vascxs eran acusados de linchamiento organizado y de, lisa y llanamente, “terrorismo”, con penas que llegaban a los 62 años de prisión. Una vez finalizado el juicio, el tribunal ha impuesto a los acusados las penas máximas por los delitos de «lesiones, desórdenes públicos y amenazas» a los jóvenes de Altsasu. Ha condenado a 13 años de prisión a Oihan Arnanz e Iñaki Abad; Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda han sido condenados a 12 años, Jon Ander Cob, Julen Goikoetxea y Aratz Urrizola a 9 años, y Ainara Urkijo, a dos años. Excepto esta última, los otros siete han sido condenados por los delitos de “atentado a los agentes de autoridad y lesiones”. A Abad y Arnanz se los condena también por “desórdenes públicos”. Además, deberán pagar sendas indemnizaciones a los agredidos por las lesiones sufridas y los “daños morales”. Pese a estas duras condenas, fueron rechazadas las acusaciones de “delitos terroristas”.

De todas maneras, volvamos un poco atrás en el tiempo, veamos cómo se dieron los hechos aquella noche en el bar “Koxka”, cómo se llegó al juicio, cómo se desarrolló, cubierto de un sinnúmero de irregularidades.

Altsasu

Los hechos 

Durante la madrugada del 15 de octubre, en el bar céntrico del municipio de Altsasu, Navarra llamado Koxka, se produce un altercado entre varios parroquianos y dos guardias civiles, que se encontraban fuera de servicio, junto a sus parejas.

Según los informes de la Policía Foral, que fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos, nos encontramos ante posibles delitos de “atentado a agente de la autoridad y lesiones”. El más grave, el primero, castigado con penas de 1 a 4 años de prisión. Asimismo, la Guardia Civil, en su primer informe elaborado al respecto, rechaza la idea de que se haya producido un linchamiento organizado y mucho menos un acto de terrorismo.

Pero todo da un vuelco de 360 grados cuando se pasa al informe definitivo, que es lo que argumenta la Fiscalía, y que es respaldado por todos los partidos políticos españolistas y la prensa sensacionalista. Sobre todo cuando aparece en escena COVITE, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, que se presentó como acusación y denunció a los jóvenes por terrorismo. Esta organización logró el traslado del caso de la jurisdicción de Navarra a un ámbito Nacional, e instaló en la opinión pública la idea de que se cometieron en Altsasu delitos de terrorismo e incitación al odio. COVITE pretende “combatir” al terrorismo de ETA y a quienes lo justifican.

Es así de cómo de un supuesto linchamiento multitudinario, llevado a cabo por más de 50 personas, se termina imputando a 12 personas, y de las cuales se lleva a juicio a 8 de ellas. A su vez, de estas ocho personas, quedan, privados de su libertad Oihan Arnanz, Adur Ramirez de Alda y Jokin Unamuno, a la espera del juicio, y dispersados en cárceles del estado español, a más de 400 km de sus hogares.

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Irregularidades

Comencemos por enumerar las irregularidades del caso. De haber sido realmente un linchamiento, las lesiones que sufrieron los dos agentes de la Guardia Civil no hubieran sido solamente una fractura de tobillo sino muchísimo más graves. De haberse tratado de un “linchamiento”, ¿cómo lograron llamar telefónicamente al cuartel de la Guardia Civil pidiendo auxilio y a una ambulancia para que los asista, si estaban siendo víctimas de un brutal ataque? Quien llega primero al lugar de los hechos es la Policía Foral, avisados por sus colegas de la Guardia Civil, que acuden a ellos en socorro. La Policía Foral al llegar encuentra cerca del bar a los agentes de la Guardia Civil y sus parejas sin que nadie los estuviera agrediendo. ¿Si la tensión y la latente amenaza de nuevas agresiones era tal, por qué no evacuaron a los cuatro denunciantes? ¿Por qué en vez de evacuar, la Policía Foral no sólo se quedó en el lugar, sino que encima tuvieron tiempo de arrestar a Jokin Unamuno?

Las acusaciones hacen un relato absolutamente estremecedor de los hechos. Pero en un video (que había sido rechazado por el tribunal) grabado desde un teléfono celular justo después de los hechos, se ve a uno de los guardias civiles supuestamente agredidos con su camisa blanca, impoluta. No hay el más mínimo signo que indique que acaba de vivir un linchamiento organizado y multitudinario, manchas de sangre ni nada por el estilo. En ese mismo video, solo se observa un momento de violencia, y vaya casualidad, es del propio guardia civil, que tira el teléfono celular de un manotazo a la persona que está grabando, y que encima es uno de los procesados y el guardia civil ni lo reconoce.

A su vez, a las peritas médicas que declaran durante el juicio les llama la atención la “falta de lesiones” típicas producto de un supuesto linchamiento de varias decenas de personas. No hay hematomas defensivos u ofensivos, ni en la región facial, toraxica y abdominal, que son de los lugares más comunes en ataques multitudinarios. Nada de esto fue documentado y objetivado por un facultativo médico. Nuevamente, ¿hubo linchamiento?.
Durante el juicio de los Guardias Civiles dice reconocer a Adur Ramirez de Alda durante la pelea y que este vestía una remera roja, pero en realidad la remera que vestía ese día era color negro, hay fotos cuyos metadatos corroboran que fue tomada esa misma noche, que Adur vestía remera color negra, y esto confirmado por un video de EiTB (la televisión vasca), de esa misma noche, en que se lo ve con remera negra.

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Una de las trabajadoras del bar declara no haber visto nada. El propietario del bar dice que hubo una discusión, y rebaja mucho el calibre de la pelea. Incluso, este declaró durante el juicio negando haber dicho que la acción fue premeditada. Dijo que en las declaraciones que le da la fiscalía no aparece su firma y que hay cosas que no declaró. Durante el juicio se encontró con una declaración donde figuraban cosas que él no había dicho cuando le tomaron declaración tras los hechos de esa noche, y donde faltaban cosas que sí había dicho. Además, en la declaración que se presentó en el juicio no estaba su firma. Una irregularidad gravísima.

Debemos hablar también del rol que juega la Guardia Civil en todo este montaje. Los denunciantes no declararon inmediatamente, lo hicieron varios días después, bajo órdenes de sus mandos, lo que puede generar la sospecha de que hubo tiempo de armar el montaje para que no hubiera contradicciones en sus declaraciones, cosa que de todas maneras sucedió. Hay varias incongruencias entre los testimonios de los Guardias Civiles y sus parejas. Una de las novias declaró que fue una pelea violenta en un bar, pero jamás habló de un “linchamiento”, ni hubo 50 atacantes, según su versión, en definitiva fue una pelea de bar. Al parecer tampoco se sospechó en un primer momento de que los denunciantes, en vez de declarar ante la Policía Foral, por ser quienes se presentaron en primera instancia, lo hicieran con la Guardia Civil.

Según pudo comprobar la defensa, cuando los guardias civiles y sus parejas identificaron a los presuntos agresores por reconocimiento fotográfico, en cada ficha aparecía la persona acusada junto a otras que tenían claros rasgos de otras etnias. Algo que, obviamente, facilita mucho la identificación, aunque no se haya visto nunca a la persona a la que señala.
La jueza del caso es Concepción Espejel, que está casada con un coronel de la Guardia Civil y que fue condecorada hace poco con la “Orden del Mérito de la Guardia Civil”. Las defensas pidieron apartar a la jueza Espejel de este caso pero la Audiencia lo rechazó.

Entonces:
-Los denunciantes son Guardias Civiles.
-Parte de la acusación es de la Guardia Civil
-La Guardia Civil fue quien realizó el atestado y quien interrogó a sus compañeros
-La Guardia Civil realizó los peritajes de los móviles y dirigió la investigación
-La Guardia Civil fue la encargada de realizar las detenciones
-Un Guardia Civil que ha declarado como testigo también declaró como perito
-La mujer de un coronel de la Guardia Civil es la encargada de juzgar en este caso. También fue condecorada por la Guardia Civil.
Creo que no hace falta decir nada más al respecto.

Hablemos ahora al respecto del rol que juega COVITE. Esta organización acusó y denunció a los chavales de Altsasu de terroristas aduciendo que son miembros del colectivo Ospa!, que es un movimiento muy arraigado en Altsasu que pide que se retiren todas las Fuerzas de Seguridad del Estado de Navarra y el País Vasco (lugares que ostentan la tasa más alta de policías por habitante de toda Europa Occidental), lo que incluye a la Guardia Civil. Al parecer, algunos de los acusados simpatizan o pertenecen al movimiento Ospa! de Altsasu. Entonces, como el movimiento Ospa sigue el reclamo “Alde Hemendik!” (¡Que se vayan!), que fue un reclamo también defendido por Euskadi Ta Askatasuna (ETA) cuando esta organización todavía existía, la linealidad de Covite los lleva a decir que esto es terrorismo. Así de simple es la deducción de Covite en su acusación, relacionando hasta el logo de Alde Hemendik! con ETA (quien quiera puede googlear ambos logotipos y verán que son diferentes). Una vinculación que la Fiscalía no sólo compra, sino que extiende. El movimiento Alde Hemendik!, dice Covite, fue introducido por ETA cuando en realidad el primer panfleto firmado como Alde Hemendik! lo firma el EIA, el Partido para la Revolución Vasca, en agosto de 1978, demostrando la falsedad de la acusación de Covite. Por otro lado, el movimiento Alde Hemendik! es muy transversal en la sociedad vasca, y lejos está de ser exclusivo de ETA (hasta el Partido Nacionalista Vasco, PNV, se a ha mostrado a favor de este movimiento). El razonamiento de la Fiscalía se puede deducir como: “Si ETA apoya al movimiento Alde Hemendik!, por tanto, los que apoyen este movimiento, son ETA”. No hace falta tener un doctorado en lógica para darse cuenta lo ridículo de este razonamiento.
La Audiencia de Navarra no veía terrorismo y pidió ser ella quien juzgara este hecho, pero el Tribunal Supremo dictó que fuera la Audiencia Nacional quien lo haría, considerando así, que aquí sí había indicios de terrorismo.

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La sentencia 

Es en este contexto cómo se llega a la sentencia final. Un juicio plagado de irregularidades desde el primer día en que sucedieron los hechos. Irregularidades en el actuar de las Fuerzas de Seguridad, incongruencias de la defensa, de la Fiscalía, el absurdo de las acusaciones, el despropósito y disparate de las penas. Donde no se han permitido presentar un montón de pruebas ni testigos. La pretensión de instalar la idea de “delito de terrorismo” no es azarosa. Las intenciones extrajudiciales están a las claras, se debe establecer una tipificación ejemplarizante.

Como ya mencionamos, se ha condenado a 13 años de prisión a Oihan Arnanz e Iñaki Abad; Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda han sido condenados a 12 años, Jon Ander Cob, Julen Goikoetxea y Aratz Urrizola a 9 años, y Ainara Urkijo, a dos años.

Fue rechazada la acusación de “delitos terrorismo” dado que no se pudo demostrar la misma ni la supuesta vinculación a una organización terrorista. De todas maneras, se les impusieron las penas máximas previstas a los acusados. Se deben pagar unas suntuosas indemnizaciones a los dos guardias civiles y a sus novias.

Lxs abogadxs de las familias ya han recurrido a la sentencia. Desde la plataforma Altsasu gurasoak creen que desde un principio que ha habido un ánimo de venganza y de generar dolor en el pueblo vasco. Desde el cese definitivo de ETA se está buscando un chivo expiatorio que de rédito político a Madrid. Y este juicio y su montaje son el claro ejemplo de que no se juzgan hechos, sino que se juzgan intereses creados por el estado español. La de mantener el fantasma de ETA y que su estrategia sigue viva, y que la pelea en un bar, a las 5 AM ha sido diseñada, planeada y montada por esta.

Desde que se anunció la sentencia no han cesado las muestras de solidaridad, manifestaciones masivas, pronunciamientos, y un largo etcétera son muestra cabal de que las familias y el pueblo vasco en general, así como de gran parte de la sociedad de España, no van a permitir que se sigan cometiendo estas injusticias. En estos días, en San Fermín, se han manifestado nuevamente por la liberación de estos chavales. Aquí también lo hacemos, con un océano de por medio y a más de 10.000km de distancia. Que Oihan, Iñaki, Jokin, Adur, Jon, Julen, Aratz y Ainara vuelvan con los suyos, con sus familias, a su tierra. #AltsasukoakASKE

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