Desde noviembre de 2017, cuando los medios anunciaron la creación de una Universidad para los docentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (UniCABA), aquellos que formamos parte de algún Instituto de Formación Docente hemos comenzado a debatir, a puertas adentro, acerca de cuál será su futuro.

Desde entonces, se han pedido reuniones con los responsables del Ministerio de Educación para poder saber más de un proyecto que recién se conoció en diciembre. Los rectores de los institutos han dirigido esta requisa por mayor información a partir del Consejo de Educación Superior Estatal (CESGE) que nuclea a las cabezas de los 29 profesorados que funcionan en la Ciudad.

Dentro de estos institutos funcionan Consejos Directivos, conformados por representantes del claustro docente, de estudiantes y graduados de la institución. Los consejeros funcionan como representantes de la comunidad educativa en general. Un funcionamiento propiamente democrático, que propicia un modo de pensar la vida de manera –justamente- democrática.


En este sentido, las declaraciones del Ministro de Cultura de la Nación Pablo Avelluto están claramente erradas. Tras el escrache realizado por docentes y estudiantes en la inauguración de la actual edición de la Feria del Libro de CABA, el ministro utilizó los apelativos de “fascistas” y “autoritarios” para referirse a quienes se acercaron con carteles a expresar su preocupación por el potencial cierre de los 29 profesorados porteños. Como se vio en videos que circulan, no se impidió hablar a nadie, a pesar de que las autoridades porteñas niegan constantemente el diálogo con los docentes y las autoridades de las instituciones que exigen más información.

Por lo demás, el proyecto de creación de la UniCABA se divulgó por los medios sin ningún tipo de consulta a quienes dirigen los institutos de formación docente ni a especialistas en educación. ¿Quiénes son los que actúan autoritariamente? A la par de las flamantes noticias en los medios, una encuesta del GCBA por Twitter preguntaba a los ciudadanos si querían que los docentes fuesen universitarios.

El imaginario semántico que implica la Universidad para el “sentido común” (si se me permite) del ciudadano argentino enaltece a la formación universitaria por estar vinculada a un ideal de formación académica.

La realidad es que el sistema que funciona en los profesorados es similar al universitario: libertad de cátedra, variedad horaria y cursada por materia (no por turno, como era tradicionalmente); pero además, cuenta con un saber especifico acerca de formación docente que viene construyendo desde hace más de un siglo en nuestras instituciones. Utilizar una red social para pedir una opinión sobre la “jerarquización” docente solo por la implicancia de un título universitario, no supone un accionar democrático. ¿Cuáles son los canales de diálogo que propone el Gobierno? Las reuniones con docentes de nuestros IFD (dentro del programa Dialogando BA) previas a la “aparición” del proyecto en los medios no mencionaban nada sobre el tema.

No hay un rechazo a la creación de una nueva Universidad, sino a la destrucción de las instituciones que han formado docentes por más de cien años. El proyecto de UniCABA, en sus escuetos 15 artículos (como se puede leer aquí ), confirma la transferencia a la UniCABA del “nivel terciario de gestión estatal de las Escuelas Normales Superiores, las Escuelas Superiores de Educación Artística y los Institutos de Educación Superior de Formación Docente y la Escuela de Maestros”, aunque no queda claro cómo será esa transferencia. ¿Se cerrarán los profesorados y se creará una Universidad? ¿Los institutos serán sedes de esa Universidad? Tampoco han sabido contestarnos las autoridades correspondientes. El proyecto también asegura continuidad laboral al personal de las instituciones, aunque off-the-record no han podido asegurar los puestos de trabajos a quienes no son titulares. Es importante remarcar que un gran número de docentes de los profesorados son interinos o suplentes.

Por último, pero no menos importante, el proyecto define que el futuro rector de la UniCABA será designado por el Poder Ejecutivo, aunque el mismo proyecto hable de autonomía académica e institucional. Además, declara que la UniCABA podrá ser intervenida por la Legislatura, sin aclarar (como hace la Ley 24521 de Educación Superior) que las fuerzas públicas no pueden ingresar en las instituciones sin orden escrita y fundada de un juez.

El proyecto está firmado por la Ministra de Educación (Soledad Acuña), el Ministro de Hacienda (Martín Mura), el Jefe de Gabinete de Ministerios (Felipe Miguel) y el Jefe de Gobierno (Horacio Rodríguez Larreta). El mismo contiene una fundamentación que acumula errores, por falta de conocimiento del tema, básicos, tales como la correcta sigla de la Universidad Pedagógica Nacional (UniPE), por ejemplo. Además, abreva en ejemplificaciones poco fundadas como la comparación con sistemas educativos de otros países (Cuba, España, Francia, Finlandia y otros) que no desarrolla, ni prueba su eficacia. Asimismo, formula redundancias sobre la sociedad libre, justa y democrática que ha de definir el proyecto de una institución educativa; algo que los firmantes del proyecto desconocieron al realizar el mismo sin consulta o acompañamiento de quienes conviven día a día en la labor de formar futuros docentes en las instituciones que podrían desaparecer el próximo año.

Dado este contexto, los consejeros de los profesorados difundimos un repudio a los dichos de Avelluto y a la destrucción de 29 profesorados por la creación de una Universidad. El mismo se puede firmar accediendo al siguiente click acá.

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