Foto de Gustavo Zaninelli durante la liberación de les detenides

La semana comenzó en Bariloche con una movilización popular para exigir la libertad del Lonko Facundo Jones Huala. El juicio estuvo marcado desde un inicio por la ilegalidad y persecución del Estado y su violencia, como parte de la avanzada contra todas  las comunidades originarias en lucha y todes quienes luchamos por la vida y nuestros derechos.

A pesar de la presencia policial y de Gendarmería que pretendía atemorizar, el descontento y la bronca popular se expresaron este lunes, luego de que se conociera la sentencia de extradición de Jones Huala.

La respuesta del Gobierno no se hizo esperar. Tras la desconcentración de les manifestantes, después de los gases y las balas de goma, empezó la cacería. El resultado fue la detención de 16 compañeres.

La violencia no tuvo límites. Una vez más, pudo verse la violación a todo marco de derecho. Pero la represión tuvo una saña particular contra nosotras, las mujeres. Así lo evidenció el médico perito, quien constató que las compañeras eran las que presentaban mayores signos de violencia y vejaciones.

La agresión física fue generalizada y no se respetó ningún protocolo:

1- En  la detención de las mujeres intervinieron efectivos masculinos;

2- Se detuvo a dos compañeres de prensa, pese a que se  identificaron como tales;

3- Un menor de edad fue detenido por la policía y aprehendido en la comisaría, lo que resulta una violación a los derechos del niño, niña y adolescente;

4-Tampoco se permitió el ingreso a abogades de derechos humanos;

5- Nos negaron la identidad de les detenides.

Después de horas de presión popular, conseguimos que puedan ingresar nuestro perito y una médica de la Policía Federal. Recién ahí  fue que pudimos confirmar que nuestres compañeres se encontraban en la Comisaría 2°.

La agresión física a las y los manifestantes fue generalizada y no se respetó ningún protocolo. Foto: Gustavo Zanielli
La agresión física a las y los manifestantes fue generalizada y no se respetó ningún protocolo. Foto: Gustavo Zaninelli

Continuaron las irregularidades.

El médico de parte no pudo ver al menor. A les detenides, por otro lado, les negaron el acceso a la comida y el agua que les acercamos desde la movilización popular. Fueron más allá con la violencia: les mostraban los víveres a modo de  verdugeo.

La trabajadora de prensa Lorena Claros, de radio Libre Cooperativa, fue sometida primero  a la intervención de una mujer policía, y luego de tres efectivos hombres. La golpearon fuertemente, al punto de que no se descarta que pueda tener lesiones internas.

La violencia encarnizada sobre su cuerpa continuó con un torniquete que le hicieron en la vejiga, lo que motivo que Lorena se orine. No le dieron ningún elemento de higiene hasta el día siguiente, cuando pudo asearse y le entregaron la muda de ropa y abrigo que les habíamos alcanzado.

María Fernanda Rival, una de las detenidas en la sede local de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), relató cómo fue el traslado junto a otras aprehendidas.

Además de sufrir todas las irregularidades que plagaron el proceso de detención, María Fernanda remarcó la reiteración del uso de la capucha. No solo la trasladaron en esas condiciones: tampoco se las dejaban quitar para ir al baño. Solo tenían el rostro descubierto en el interior de las celdas. Hay que tener la dimensión del autoritarismo de esta práctica considerada como un método de tortura.

Bariloche es el exponente del abuso disciplinador de una violencia estatal que, a través del uso combinado de las diferentes fuerzas de “seguridad”, forman parte de una escalada represiva nacional y de criminalización de la protesta social que recrudeció fuertemente en la Patagonia. La desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, el fusilamiento de Rafael Nahuel y la reciente sentencia ilegal de extradición del Lonko Facundo Jones Huala son una expresión de esta política.

La represión pareció una repetición del accionar inaugurado el #8M de 2017 por parte del Gobierno nacional cuando 20 personas, entre ellas 15 mujeres, resultaron cazadas por la policía. Coincide con el #7M, Día de Visibilidad Lésbica y con la segunda edición del Paro internacional de mujeres, travestis, trans, bisexuales y lesbianas. La violencia fue contra todes, pero parecía existir un encono particular hacia las mujeres.

En el marco del avance de la organización de las mujeres y la masificación del movimiento feminista en lucha, la saña contra nuestras cuerpas es moneda corriente.

Una integrante del Colectivo Al Margen entre dos policías, en el ingreso de les detenides a la audiencia, al grito de "Santiago Maldonado y Rafael Nahuel presentes". Foto: Eugenia Neme
Una de las detenidas entre dos policías, al grito de “Santiago Maldonado y Rafael Nahuel presentes”. Foto: Eugenia Neme, del Colectivo Al Margen

Es porque nos quieren sumisas. A los verdugos del orden le molesta nuestra presencia en las calles y nuestras identidades disidentes.

Les molestamos las mujeres organizadas y movilizadas.

A pesar de esta intención de desmovilizarnos, una vez más, la solidaridad y la presión popular por la libertad del Lonko Jones Huala fue sostenida. Una jornada que recién finalizó el martes, cuando todes y cada une de les detenides fueron liberades.  

Siempre seguiremos luchando, porque es el único modo de conquistar nuestros derechos y hacer del mundo un lugar más vivible.

Hago mías las palabras de una de las lesbianas detenidas en aquella fatigosa jornada, quien prefiere nombrarse de este modo y no aquel asignado en su documento de identidad: “Hablo por todas las compañeras. Somos todas guerreras callejeras. Lo único que hacen es darnos fuerza, y saber que las redes de afectividad funcionan de una forma maravillosa, son redes de afectividad política. De ninguna manera nos va a sacar de las calles”.

Hoy será muestra de ello cuando la mar de mujeres movilizadas cope las calles y pare el mundo.

*Alejandra Glatzer participó de la manifestación en la audiencia que definió la extradición de Facundo Jones Huala y fue testigo presencial de la represión. 

1 COMENTARIO

  1. Orgullosa de ser tu madre, aunque tenga miedo. Miedo de que sufras violencia, vejaciones y que el Universo no lo quiera, puedieras ser una desaparecida mas.
    Se reedita mi miedo de las épocas de la Dictadura.
    En ese momento lo vivi desde mi adolescencia y hoy lo vivo como madre.
    Me pregunto donde quedo el NUNCA MAS.
    Pense que no volvería a vivir esto. Que no volvería a sentir el miedo de la posible desaparición de un ser querido.
    Me hermano en el sentimiento de los que lamentablemente están viviendo esta situación

DEJÁ TU COMENTARIO