Hay quienes afirman que entre las paredes del pabellón 4 de la Unidad Penal 23 de Florencio Varela, se liberó una especie de magia. No de las que exhiben hombres vestidos de frac negro y galera. Tampoco pululan por ahí hechiceros ni seres mitológicos. Solo hay hombres encerrados en un lugar sombrío y húmedo. Y la historia que cuentan nada tiene que ver con lo fantástico. Sucede que alguien llegó hace algunos años con libros bajo el brazo y liberó una fuerza misteriosa entre los internos, una energía que permite a quienes están privados de su libertad sentirse libres, al menos, desde las ideas. Cruzar mucho más allá de los límites de una celda usando como medio de transporte la duda y la razón. El pensamiento crítico (¿o mágico?) hizo que, en poco tiempo, muchos de ellos pasaran de no saber leer ni escribir, a analizar, debatir y escribir sobre filosofía, psicología y ciencias políticas.

Ya del otro lado de los muros de esa cárcel del conurbano sur, Carlos Alberto Miranda Mena (35) habla con orgullo del sexto libro publicado por la Editorial Cuenteros Verseros y Poetas, que integra junto a sus ex compañeros del penal. La Filosofía no se mancha 2 fue lanzado en mayo de este año y presentado públicamente el viernes 7 de julio en el auditorio de Radio La Tribu, en el barrio porteño de Almagro. De distribución gratuita, se trata de una antología de ocho ficciones filosóficas escritas por los internos del pabellón 4, quienes cada miércoles reciben la visita de Alberto Sarlo (44), abogado y docente que sin ningún tipo de apoyo, ni estatal ni privado, decidió llevar adelante talleres de lectura y escritura, además de brindar clases de boxeo.

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Sarlo fue el hombre que desató la magia, cuando cayó un día al pabellón con libros de autores impronunciables y desconocidos para leer junto a los presos. Las obras tratadas en los talleres calaron a fondo en las ideas de todos, en especial de Miranda Mena, que ahora coordina las clases junto a Sarlo. “Yo le debo un homenaje a Jean Paul Sartre, mi fiel compañero, y a mi vieja”, reconoce ante Contratapa.

Pero son muchos más los escritores y filósofos a los que tuvieron acceso, y a partir de las cuales empezaron a hacerse preguntas. Sobre la existencia, sobre la verdad, sobre Dios. “Kant. Diderot, Rousseau, filosofía cuántica, Nietzsche, Freud. Lo real y la realidad según Lacán, el Superhombre de Niestche. ¡Bum!, me hizo la cabeza. Todo eso había que tomarlo, leerlo, comprenderlo y hacer un personaje en un cuento”, recuerda Mena sobre los primeros talleres.

Carlos Miranda Mena

“Las primeras experiencias fueron en pañales. Pero nos sirvieron a mí y a mis compañeros para poder ablandar la muñeca y el corazón para poder escribir “como la gente”. No intelectualmente, sino con el corazón”, recuerda. Carlos se refiere a los textos publicados inicialmente por la editorial. En Desde adentro, por ejemplo, los cuenteros relatan vivencias de las primeras etapas de su vida, adolescentes ya institucionalizados en centros de menores. Esa obra tuvo su precuela en 2015, Juguetes Perdidos, en el que los autores recuerdan a aquellos otros jóvenes que padecieron lo mismo que ellos pero que “murieron potros sin galopar”. “Es un diálogo del sufrido”, define Mena. Y marca un salto en términos de complejidad que diferencian a La Filosofía no se mancha 2 de las anteriores publicaciones. “Esto ya es re intelectual. Me parece que nos fuimos al carajo”, bromea.

Carlos no escribió ninguno de los textos de este nuevo libro, pero se encargó de todas las ilustraciones, tarea para la cual ya había demostrado aptitudes en Juguetes Perdidos. “Siempre fui de dibujar cuando estaba detenido. Desde chico yo veía algo en la tele y lo dibujaba. Como no sabía leer ni escribir, entonces lo expresaba por lo que oía, por lo que entendía. Después en la escuela y con Alberto empecé a hacer que me lean y yo ilustraba. Luego comencé a leer, poco a poco a escribir. Y cuando me di cuenta estaba leyendo Ser y Tiempo de Heidegger, o La Interpretación de los sueños de Freud. Cosas que al principio no entendía, otras que sí. Después me encontré con las ciencias políticas, algo que nunca pensé que comprendería. Pero yo decía, voy a salir de acá y a quién voy a votar, de qué voy a hablar, a quién voy a criticar, con quién me voy a excusar, si ya soy consciente de lo que me está pasando, de lo que hice, de lo que fui y de lo que debo hacer ahora”, asegura.

Taller de literatura y filosofía en la Unidad Penitenciaria Nº 23 de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires.
Taller de literatura y filosofía en la Unidad Penitenciaria Nº 23 de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires.

Cosa de magos, del plano de “lo real” o de “la realidad”, lo cierto es que para Mena esto que ocurrió en el pabellón 4 de Varela y que es motivo de orgullo de todo el penal, no hubiera sucedido sin la llegada de Alberto Sarlo. “Es como que vino a descorchar la botella donde estaba el mago encerrado. Sin saber por qué, la descorchó y se liberó la magia”, dice. Y traza un paralelismo que deja entrever su forma de analizar la política de este país. “Para mí hoy Alberto es Perón. Antes era mi amigo y también mi enemigo, porque nos peleabamos siempre. Pero ahora es mi hermano mayor, y para los pibes es como el padre”.

“Alberto Sarlo vino a descorchar la botella donde estaba el mago encerrado. Sin saber por qué, la descorchó y se liberó la magia”

La presentación de La Filosofía no se mancha 2 reafirma y condensa los resultados del proyecto que Sarlo encaró hace siete años, por el cual ha tenido que batallar incluso contra autoridades del penal, y para el cual también pone dinero de su propio bolsillo. No acepta donaciones. Solo pide que aquel que tenga un libro de los Cuenteros en sus manos no lo deje dormir en una biblioteca. Que lo ceda para que otros puedan escuchar las voces que llegan desde el interior de los muros.

“Para mí es un orgullo terrible -dice Sarlo-. Son pibes que fueron hasta hace meses analfabetos funcionales, y que hoy están escribiendo ficciones sobre las clases que les doy. Entienden la filosofía, comprenden, debatimos, analizan y después hacen ficción. Es dificilísimo para un filósofo o para un escritor. Imaginate para un analfabeto funcional”.

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El fundador de la cooperativa cartonera remarca la importancia que tiene para los autores poder superar los límites de lugar y tiempo de encierro para comunicar. Para expresarse hacia afuera y poder contar sus historias sin intermediarios. “Es la primera vez que saben que pueden ser escuchados. Son marginales, son nada, son mierda, son cosas. Entonces se dan cuenta que un “blanco” los está escuchando. Y que les dice: “Loco, hay otra historia. Hay otra faceta. Entiendo tu odio, entiendo tu rencor porque hicimos todo mal. Ahora pensá y expresate. Y sobre todo, que no te vendan un producto para la famosa reinserción, la famosa rehabilitación. Vos pensá, vos sos libre, vos manejate”, dice el abogado platense.

 “Es la primera vez que saben que pueden ser escuchados. Son marginales, son nada, son mierda, son cosas…”

En tiempos en los que el Estado avanza en la criminalización y exclusión definitiva de quienes alguna vez cometieron delitos, Sarlo reconoce los límites de su trabajo y aclara cuáles son sus objetivos: “Yo no tengo ni los elementos ni la fuerza para lograr la reinserción. Ni la filosofìa ni la literatura te lo dan. Sólo interpelan, ayudan a tener un pensamiento crítico, no a reinsertarte. La literatura te ayuda a pensar y ser creativo. Eso quiero de los pibes. Si eso les permite reinsertarse, bienvenido sea. Pero yo no trabajo para eso, no soy tan hipócrita”.

Mena le da toda la razón: “Para mí la libertad interna fue mucho más fundamental que la libertad externa. Esto me ayudó a conocerme a mí mismo. Ser en realidad el que yo quería ser y no el que me exigían que sea, cuando contento me golpeaba el pecho. Si yo no tuviera hoy libertad externa, diría acá mismo: “¡Levanten todos las manos!”. Se cagaba todo el cuento. Pero sabemos lo que queremos, sabemos por qué luchamos. El por qué de la filosofía es fundamental”.

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Los internos del pabellón y Sarlo están debatiendo cuál será el tema a tratar en las próximas ediciones de Cuenteros, Verseros y Poetas. Hay dos posibilidades, afirma el profesor. Una gira en torno a la idea de analizar y deconstruir cuentos de Borges. La otra, tiene que ver con la violencia de género, con experiencias personales de los pibes. “Una de las luchas mías es romper la coraza machista, que en las cárceles y en el resto de la sociedad es contundente”.

Carlos Mena ya no puede borrar las marcas que quedaron en su cuerpo y en su mente tras una vida signada por la violencia. Pero tiene otra historia que contar: “Después de estar 10 años preso, con la puñalada en la cara que tengo, con la panza cocida hasta el pecho, dos tiros en la espalda y uno en la cabeza, tirar a la mierda la faca, agarrar un libro, enseñarle a otro y decirle: “Yo te quiero con el corazón”. Y te cambio puñaladas por un libro, trompadas por un abrazo. O ser amigo del jefe del penal porque es un proletario. Que pibes que están con 25 años de reclusión, con perpetua, con pedidos de 50 años del fiscal, escriban que el hombre nació para ser libre, como Jean Paul Sartre, es una cosa de locos para mí”.

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1 COMENTARIO

  1. Excelente trabajo, gracias Alberto Sarlo por tu dedicación, por tu voluntad y por tu amor, al prójimo y al pensamiento sin prejuicios. Gran ejemplo. Si hay alguna manera de mejorar nuestro país no es esperando que caiga de la luna un dirigente honesto, sino empezar por trabajar la honestidad y la justicia en cada uno de nosotros, mientras sigamos sin hacerlo seguiremos teniendo los mismos gobernantes, los que generamos, los que nos merecemos, los que salen de nosotros, los que se nos parecen.

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