¿Por qué hablar del pasado?

El campo de la historia es un espacio donde aparecen, en forma explícita o solapada,  las tensiones políticas del presente y donde, también, los debates afloran sin tapujos. Es en las divergencias donde se pueden observar los elementos que componen los procesos históricos y el escenario desde el cual se validan o invalidan, al calor de la lucha política actual, las posiciones ideológicas. Historiar es un oficio que exige una fuerte vocación de escucha, la necesidad de tener una oreja puesta en el tiempo histórico presente. No importa el lugar desde el cual abran sus oídos los divulgadores, lo esencial es generar una batería de acciones que rompa los muros del silencio que la clase dominante entreteje sobre la memoria. La capacidad de generar preguntas es una de las acciones más loables del historiador. Llegó la hora de indagar.

La segunda mitad del siglo XX argentino se encuentra atravesada por distintos capítulos de violencia política que se pueden leer a partir de un esquema de rupturas y continuidades. Es importante confrontarnos con la narración desordenada de los momentos más álgidos de la lucha de clases para no contribuir con las lecturas recortadas de nuestra historia reciente. Las escenas aisladas obturan la posibilidad de observar el panorama completo y anula la capacidad de realizar preguntas al presente.

El caso de los fusilamientos de José León Suárez puede abonar a las escuetas premisas esbozadas en las líneas previas. A favor de construir narraciones que tengan un lazo orgánico con el pasado, presentamos algunos puntos cardinales que permiten encuadrar los sucesos.  

 

Las escenas aisladas obturan la posibilidad de observar el panorama completo y anula la capacidad de realizar preguntas al presente.

 

Existió un intelectual que quiso oír, luego quiso preguntar y  por fin escribir sobre los episodios de violencia estatal y militar que se desarrollaron contra el pueblo peronista.  “Hay un fusilado que vive” fueron las palabras que escuchó en un bar de La Plata. Esa frase despertó en Rodolfo Walsh un sinfín de interrogantes que, con los años, alteraron las coordenadas de su futuro. Su libro, Operación Masacre, se transformó en una pieza de culto y fama. Desde Contratapa nos preguntamos: ¿Qué sucedió el año anterior a la masacre?

Cuadro general: La Fusiladora

El Golpe de Estado de 1955 efectuado contra el gobierno democrático de Juan Domingo Perón es un punto de inflexión que permite analizar las rupturas institucionales, sociales y culturales que el pueblo argentino atravesó hasta marzo de 1976; un ciclo que se abre con las armas castrenses y se cierra con el mismo signo. Fueron 21 años de historia en los cuales vieron la luz nuevas terminologías políticas: resistencia peronista, Cordobazo, Rosariazo, Viborazo, guerrilla fabril, burocracia sindical, los duros y los blandos, gorilas, revolución fusiladora, dictablanda, dictadura y tantas otras; el lenguaje también construye realidad y en muchas ocasiones “las palabras son testigos que hablan más fuerte que los documentos. (Eric Hobsbawm. La era de la Revolución, 1789-1848)”  

villa manuelita

Tres  efemérides previas a la masacre

Una vista panorámica por los hechos más relevantes de la lucha de clases del año 55 nos va a permitir analizar los fusilamientos en los basurales de José León Suárez dentro de un proceso más amplio y así, cambiar la lógica de las narraciones desvinculadas del presente. Eric Hobsbawm comienza su libro “Historia del siglo XX” con una lúcida reflexión: “La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX.” Nosotros podríamos actualizar las afirmaciones del historiador inglés y afirmar que, 17 años después de iniciar el siglo XXI, la relación orgánica entre la sociedad y su pasado presenta los mismos signos que a fines del siglo XX.

11 de Junio: Corpus Cristhi, Cristo Vence

El corpus christi es una procesión pública que se realiza todos los años en la Plaza de Mayo, es una actividad religiosa que se lleva a cabo para festejar la eucaristía. En 1955, luego de los conflictos abiertos entre el Gobierno y la curia: quema de iglesias, competencia con la Fundación Eva Perón en torno a las políticas de beneficencia, excomunión de Perón y otras, transformaron la festividad en un acto abiertamente opositor donde hubo quema de banderas nacionales y gritos de desagravio contra la abanderada de los humildes. Más de doscientas mil personas acudieron a la Plaza de Mayo convocadas, también, por el Partido Socialista, la Acción Católica Argentina y la Unión Cívica Radical.

corpus cristi

16 de junio: fusilamiento a cielo abierto

bombardeoEl jueves 16 de junio de 1955 a las 12:40 del mediodía  la Fuerza Aérea Argentina y la aviación de la Marina de Guerra bombardearon y ametrallaron la Plaza de Mayo. Con un saldo de más de 400 muertos y cientos de heridos; la historia argentina sumaba un capítulo más a la violencia indiscriminada del poder militar sobre la población civil. No sería la única vez. Un micro cargado de niños que se disponía a visitar al presidente de la Nación es alcanzado por una bomba que no deja ni un sobreviviente. Fue un día nublado de invierno el que eligieron los militares para asesinar a Perón. Las acciones terroristas de aquel invierno nos permitieron entrar en los anales de la historia como el primer pueblo bombardeado por sus propias fuerzas armadas en tiempos de paz.

16 de setiembre de 1955: Ni vencedores ni vencidos

En los días previos a la llegada de la primavera, el gobierno democrático del General Juan Domingo Perón fue depuesto por un Golpe de Estado ideado por las tres armas y sectores de la sociedad civil. El presidente fue obligado a renunciar y se refugió en una cañonera paraguaya. La autodenominada Revolución Libertadora tenía objetivos claros y, junto a los comandos civiles, realizaron razzias en los sindicatos y en los diversos focos de resistencia peronista. La intervención y disolución de los organismos de la clase obrera muestran cuáles eran los objetivos clasistas de la Fusiladora y qué política les iba a proponer a los descamisados. Frente a la violencia del liberalismo civil y militar, nace en las fábricas, La Resistencia Peronista.

Más sobre La Revolución Libertadora en Contratapa

Segunda parteLa Libertadora a través de los ojos de un sublevado

Tercera parte: Los fusilados*

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