La asamblea “Más ríos, menos termas” denunció que una fábrica de quesos de la Fundación Raíces (Red de Acciones e Iniciativas Comunitarias por la Empresa Social), cuyo director ejecutivo fue el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, contamina desde hace 10 años un arroyo en la localidad entrerriana de Colonia Avigdor, donde viven unas 800 personas.

El suero de la leche o lactosuero es un subproducto líquido que se produce durante la fabricación de queso y otros lácteos, como el yogurt. Se trata de una sustancia muy rica en nutrientes, por lo que cada vez se le están encontrando más usos, sobre todo, vinculados a la alimentación animal. Una vez que la leche coagula, los fabricantes separan el lactosuero del producto. El problema es que si se arroja al medioambiente sin ningún tipo de tratamiento, contamina, porque la materia orgánica que tiene permite la reproducción de microorganismos que demandan una gran cantidad de oxígeno. El resultado es que los animales y las plantas aeróbicas mueren asfixiados en un agua pútrida. Mil litros de suero equivalen a la contaminación que podrían generar las cloacas de una ciudad de 500 habitantes. Eso es lo que estaría arrojando a un arroyo la fábrica de quesos que tiene la Fundación Raíces en Entre Ríos, según consta en el expediente al que Contratapa tuvo acceso.

La denuncia presentada en febrero por el vocero de “Más ríos, menos termas”, Elio Kohan, es por “el vertido exponencial de residuos tóxicos a un arroyo cuyo curso de agua corre a unos pocos metros de las viviendas de vecinos de la localidad, viviendas que se encuentran ubicadas frente a la industria”.

“En reiteradas ocasiones, los damnificados solicitaron ayuda a las autoridades de dicha fundación, quedando las respuestas en sólo promesas. En el lugar es continuo el olor desagradable, sobre todo los días de altas temperaturas, y si a esto le sumamos que en tiempo de grandes lluvias el caudal aumenta, llegando muy cerca de sus viviendas, se crean condiciones realmente alarmantes”, agrega la nota que Kohan envío a la Secretaría de Medio Ambiente de Entre Ríos.

La respuesta de los acusados pareció sacada del “Manual del buen contaminante”: agitar la idea de que si se insistía con la denuncia, se iba a cerrar el emprendimiento, dejando sin empleo a varias familias, incluso a algunos familiares de Kohan. A su vez, según coincidieron dos fuentes consultadas por Contratapa, Gerardo Bergman –hermano de Sergio– comenzó a presionar a la Junta de Gobierno para que levante la denuncia con la excusa de que haría una contradenuncia por la red cloacal, ya que hay cinco casas que arrojan sus desechos al mismo arroyo.

“Intentaron desviar el foco de atención amenazando a la gente y desprestigiándonos”, sintetizó Kohan.

La preocupación de la Fundación Raíces tiene sustento: según consta en una nota presentada el 8 de marzo en el expediente por los responsables de las áreas de Gestión Ambiental y Bioseguridad de la Secretaría de Ambiente provincial, el establecimiento no cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental aprobado y no tiene certificado Funcionamiento. Tampoco tenía certificado de Radicación, que le fue otorgado recientemente, después de muchos años de estar en actividad. 

Por eso, el 28 de abril se realizó una inspección ocular en la que se pidió la documentación necesaria para el certificado de Funcionamiento, pero no fueron presentados. De acuerdo al acta que se labró, se le dio 25 días a la Fundación Raíces para presentarlos. 

Poco después, el ingeniero Francisco Reyes presentó en nombre de la fundación una “memoria descriptiva del proceso de elaboración” en la que aseguró que “el suero remanente se bombea a un tanque y de allí se destina a la alimentación de animales”. Y con esa nota bajo el brazo, el 19 de mayo la Junta de Gobierno local le concedió a la Fundación Raíces un “Certificado de uso de suelo”.

Pero para el denunciante, la presentación del ingeniero Reyes “es una gran mentira”. Ante la consulta de Contratapa, lo explicó así: “Es cierto que una parte del suero a veces lo regalan a distintos emprendimientos, como criaderos de chanchos, pero no siempre es así. Lo que hicieron fue empezar a buscar productores después de que los denunciamos, pero los productores de la zona no alcanzan a absorber todo lo que genera, porque son emprendimientos chicos, familiares”. O sea, a la fundación le sobra lactosuero.

Esta semana, Elio Kohan pudo viajar a Paraná para conocer el estado del pedido de informes presentado en septiembre, que ahora pasó a Asuntos Jurídicos de la secretaría de Ambiente de la provincia. Pero algo le llamó poderosamente la atención: en la secretaría “no encontraban” el expediente, lo cual a esta altura resulta, como mínimo, una desprolijidad.

Kohan sabe que desde el lado de Bregman hay serias presiones para que el tema no trascienda. “Nosotros fuimos por una cuestión ambiental, pero nos dimos cuenta que hay un interés político muy fuerte detrás”.

Por un lado, los denunciantes son víctimas de censura en los medios y de “un nivel de hostigamiento terrible”, según Kohan. Desde 2014 y hasta hace unos meses, el vocero de la Asamblea tenía un programa radial, “Panza Verde Bien Tagüe”, donde vertía información ambiental. Sin mayores explicaciones, recibió la noticia de que se quedaba sin su espacio radial después de 111 emisiones.

Casi al mismo tiempo, desde la Fundación mandaron a un empleado a recolectar firmas buscando apoyo al ministro Bergman. Fue el mismo día que en los medios salió publicado un fallo a favor de la Asamblea “Más Ríos, Menos Termas” respecto de otro caso -una fumigación aérea fuera de los límites establecidos por la ley-. “Le dijeron a la gente que por culpa mía se iban a caer un montón de proyectos como de cloacas, viviendas, porque el ministro estaba ofendido, entonces debían darle el apoyo”, cuenta Kohan.

Paréntesis: no está claro a quién pertenece el establecimiento, porque si bien fue la Fundación Raíces la que firmó el contrato de comodato del terreno y se presentó en el expediente, en el frente hay un cartel de la Fundación Judaica, que se lo atribuye a sí misma en su página web. Bergman está ligado a ambas: es el director ejecutivo de una y uno de los fundadores y miembro de la otra. El Ministro está al tanto de la denuncia, porque se lo informó en persona la secretaria de Ambiente provincial, Belén Esteves, durante una reunión del Consejo Federal de Medio Ambiente que se desarrolló, justamente, en Entre Ríos.

Naturalmente, es un tema sensible para Bergman, porque además de ser titular de la cartera de medioambiente, en un video publicado en febrero se filmó destacando la importancia de la Fundación Judaica en la “refundación” de Colonia Avigdor y aseguró que el INTA lo considera una industria modelo. Es, para él, un logro del que suele hacer gala e incluir en su currículum vitae.

Sin embargo, Kohan no está de acuerdo. “Nunca vimos ningún documento del INTA y siguen sin presentar el Estudio de Impacto Ambiental”, lamentó.

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