En el quinto episodio de la segunda temporada de BoJack Horseman, la aclamada serie de Netflix, existe una marca al estilo de Kentucky Fried Chicken llamada Chicken 4Life que engorda gallinas para su consumo; su competencia directa se llama Gentle Farms que trata a esos animales con cuidado y atención aunque no dejan de ser faenadas para su posterior consumo. La diferencia que el criadero tiene con Chicken 4Life es que es manejado por gallinas porque, según su lema, “solo las gallinas conocen realmente a las gallinas”. Esta premisa, la de que el mismo animal decida quién será consumido y quién no, es la que rige las 250 páginas de Cadáver Exquisito, el notable libro que Agustina Bazterrica escribió y por la que recibió el último Premio Clarín de Novela.

Ambientada en un escenario distópico que tiene como protagonistas a los humanos como consumidores de humanos producto de un virus que atacó a los animales (según la versión oficial) o de la sobrepoblación mundial, (según otra versión) Cadáver Exquisito cuenta la historia de Marcos Tejo, obrero de un frigorífico que es vegetariano, y que a la manera del banquero anarquista de Fernando Pessoa, decide combatir al sistema desde sus entrañas. Hay un cuento de Stephen King llamado “Sobreviviente” que es el diario de un cirujano que ante la falta de comida en una isla decide para sobrevivir empezar a comerse a sí mismo: en dicha historia, la desesperación por el hambre, por la comida y sobre todo por seguir vivo es lo que domina el relato.

En la novela de Bazterrica tal desesperación no existe: el hombre es el elegido para ser comido, y la burocracia hace aquí su atroz participación. El sistema es tan eficaz en Cadáver Exquisito que el humano está dividido y valorado en quién tiene más posibilidades de ser consumido. Lo que realmente aterra del mundo creado por Bazterrica no es que el hombre sea consumido de manera literal, sino que haya una burocracia, un peso sistemático que nadie discute y casi todos aceptan, que determine quién será criado, experimentado y posteriormente faenado para su consumo. El talento de Bazterrica al narrar el libro desde una postura objetiva, hace que el terror de ese mundo quede solapado por la historia de Tejo.

Cadaver Exquisito se agrupa en esa serie de novelas de ciencia ficción en donde el protagonista se revela ante el sistema paulatinamente, casi sin saberlo. La historia de la literatura tiene nombre prestigiosos de esos héroes: Winston Smith de 1984, Bernard Marx de Un Mundo Feliz y Guy Montag de Fahrenheit 451.Lo que une a estos tres personajes clásicos con Marcos Tejo, la creación de Bazterrica, es que son personajes que mantienen viva la maquinaria del sistema, y que trabajan para el mismo. Lo más interesante de Tejo es que su lucha es secreta, tan secreta que ni el mismo sistema lo sabe.

Las detalladas páginas en donde se narra el faenado de personas son tétricas, pero nada nos impide pensar que semejante proceso es el que sufren las vacas, los cerdos y demás animales. La paradoja del libro es esa: la doble moral que crea el humano respecto al mismo humano. Hay animales que se comen y otros que no: hay humanos que se consumen y otros que no. Una lectura más política podría decir que en Cadáver Exquisito hay una metáfora de la lucha de clases y en especial del neoliberalismo y la teoría del derrame: por citar un ejemplo, los Carroñeros son los personajes que consumen la carne desechada por el frigorífico por estar enferma o podrida mientras que la de primera calidad la consumen las clases privilegiadas. Según desde qué postura prefiera pararse el lector, va a encontrar en este libro una lectura del mundo contemporáneo que la autora contó de manera sutil.

Cadáver Exquisito mereció el Premio Clarín de Novela no solo por su gran historia sino por las lecturas que tiene. Es una novela en donde el mundo contemporáneo se cuenta bajo la sombra de otro mundo más cruel, más pasivo, más impune que el nuestro.

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