Fundado hace 60 años, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se encargó de impulsar el crecimiento de las pymes argentinas, promoviendo el desarrollo federal a partir de la innovación y la transferencia de tecnología. Con sus 52 centros de investigación y desarrollo distribuidos en todo el país, se convirtió en un referencia nacional e internacional en el cuidado del ambiente, la salud, la seguridad y el control de los alimentos, la equidad en el comercio y la calidad de la producción industrial.

Pero algo cambió.

El 26 de enero pasado, las autoridades del INTI anunciaron el despido de 254 trabajadorxs, muchos de ellos altamente especializadxs. Una larga lista de cesantías que apunta a destruir el aparato sindical y la movilización de lxs que luchan por mejorar sus condiciones de trabajo.

Detrás de ese recorte, aparece el objetivo de vaciar la institución para privatizarla y tercerizar sus controles y servicios.

En el INTI no sobra nadie” fue el grito que se escuchó al calor de las asambleas en defensa de los puestos de trabajo. Una consigna contrapuesta a la campaña de deslegitimación que las autoridades del Instituto presidido por Javier Ibáñez llevan a cabo en contra de lxs trabajadorxs, acusándolos de cometer “ausentismo reiterado”, “incumplimiento de horarios laborales” y “mal desempeño”. Sin embargo, lxs despedidxs cobraban todos los meses presentismo y muchxs de ellxs tenían recomendaciones de sus jefes.

Desde aquel 26 de enero, lxs trabajadores del INTI se encuentran en asamblea permanente y ocupan pacíficamente la sede ubicada en la avenida General Paz. La respuesta oficial fue la militarización del predio y la represión.

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En el marco de la lucha por visibilizar al INTI y su rol productivo y social, Contratapa entrevistó a Claudia Bufi, una de las empleadas despedidas que hace más de 10 años trabaja en el organismo.

¿Cuál es tu rol en el Instituto? ¿En qué área te desempeñabas?

— Yo me desempeño en el área de INTI Construcciones. La unidad técnica para la que trabajo es geología aplicada y ambiental, en la que hacemos certificaciones de aptitud de los materiales para la construcción. En mi caso puntual, certificamos los agregados que se ponen en el cemento, como arena y piedra.

¿Cuál fue el ambiente previo a los despidos en el INTI?

Desde el mes de octubre escuchamos recurrentemente que iban a haber 300 despidos en el instituto, con versiones cruzadas y distintos amagues de inicio de los despidos. El rol que jugó UPCN (NdR: el sindicato Unión de Personal Civil de la Nación) fue nefasto, ellos eran los que corrían esos rumores. Nos preparábamos para un conflicto un poco más pequeño y después en el momento que se concretaron los despidos barrieron con toda la militancia.

¿Cuál es la situación actual del conflicto?

Nos encontramos en asamblea permanente desde el día 26 de enero. Hasta el momento las autoridades no tuvieron más comunicación con nosotros que la recepción de los telegramas. A partir de ahí no hubo más contacto, al menos a través de nuestros delegados sindicales. Tuvieron algún contacto con algunos directores de centro, pero no es algo formal.

¿Cómo están llevando la coordinación con otros sectores que están pasando por la misma situación? ¿Hubo algún acercamiento de la CGT?

Los lazos son de solidaridad, mandamos delegaciones. Nosotros no estamos pudiendo salir del instituto por eso las delegaciones son pequeñas, pero estamos en coordinación y charla constante, en abrazo solidario. En cuanto a la CGT, hubo algún acercamiento según tengo entendido con la Junta Interna, la verdad es que desconozco el alcance de esas conversaciones.

¿Tuvieron algún punto de encuentro con las autoridades del Instituto?

Desde el día que supimos que enviaron los telegramas de despido, las autoridades del INTI lejos de hablar con nosotrxs, o decirnos quienes éramos los despedidos, se dedicaron a difamarnos en los medios de comunicación tratándonos de ñoquis, ineptos o inútiles. Eso fue hacia dentro del Instituto un destrato muy fuerte. La verdad es que nosotrxs no somos ñoquis, somos empleadxs estatales, trabajamos orgullosamente para el pueblo y sabemos que no hay ningún privado que pueda hacer nuestra tarea como la hacemos. Este es un intento de desguace de las funciones del Estado que deja en una situación de desamparo a toda la población.

En el INTI se certifican desde chupetes para bebés, los agregados para el cemento y hasta los preservativos. Son montones de cosas que hacemos que no pueden estar en manos de un privado, tiene que estar direccionadas en pos de proteger a la ciudadanía y no regirse por ningún interés corporativo.

Más allá del recorte que se está haciendo en distintos sectores del Estado, ¿qué implicancia concreta tendría a futuro este achique de la estructura del INTI?

Nosotros venimos denunciando que la reestructuración del INTI, con el recorte en áreas estrategias y de control, va a tener un impacto negativo en todo lo que realizamos. Tenemos tareas de metrología, control e innovación, pero las dos primeras pasarían a manos de empresas privadas, lo que cede a ellos la potestad de auto-regularse o saltar los controles que nosotros realizamos a conciencia.

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