En el año 2005, el director Rodrigo García Barcha dio a conocer al mundo su segunda película, Nine Lives, que trataba sobre la vida de nueve mujeres en relación a su pasado y como esas vidas se entrecruzaban. Doce años después, en un contexto sociopolítico e histórico a todas luces diferente y sobre todo enmarcado en el aquí y ahora, Florencia Abbate entrega nueve relatos, nueve vidas, en “Felices hasta que amanezca”.

Este libro de cuentos nos permite confirmar dos cosas: la primera, que Abbate efectivamente es una gran escritora, y la segunda, que es una artista comprometida con su tiempo, como ya hiciera hace trece años con su primera novela, “El grito”, ambientada en diciembre de 2001.

Los nueve cuentos del libro, a excepción de uno, están escritos en primera persona, como si en la autora hubiese una necesidad de vivir todas esas vidas, en donde el amor, la muerte, la exploración de los deseos se cruza permanentemente. Más allá de las situaciones en donde los personajes se encuentran, la escritura que Abbate escogió para narrar es paciente, que se va construyendo a medida que pasan las líneas, como invitando a cada lector a entrar en ella.

Abbate escoge en su gran mayoría historias de mujeres buscando destinos, ese momento en el que alguien sabe para siempre quién es, al decir de Borges. Un cuento como “La sensiblidad de nuestra adolescencia” se ubica en esta temática a través de una fotografía que muestra a alguien en cuerpo y alma.

El erotismo (“Flores en la tormenta” y “Una sola cosa con sus manos”), el fin del amor (“Maldito kayak” y “La despedida”), la misma Abbate como testigo de un conflicto (“Esta cosa salvaje”) son otras temáticas que la autora pone en foco desde su sensibilidad en este volumen de 224 páginas que se lee rápidamente. “Felices hasta que amanezca” no es un libro de verano, de lectura distraída y poca concentración. Afortunadamente es un libro de historias atrapantes, con argumentos sólidos, y sobre todo, mucho sentido del humor. Cuando se lee el libro, uno tiene la impresión de no estar solx. Y ese es un logro.

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