El ministro de Trabajo

“¡Sandra no vengas, eh! No vengas porque te voy a mandar a la concha de tu madre. ¡Sos una pelotuda!”, le advirtió el ministro de Trabajo Jorge Triaca a una empleada suya a través de un audio de WhatsApp para notificarle que estaba despedida. La destinataria del insulto era Sandra Heredia, quien trabajaba desde fines de 2012 en una casa familiar ubicada en Panamericana 4079, en el partido bonaerense de San Isidro.

La difusión de la escucha, además de mostrar el violento maltrato del número uno de la cartera laboral del gobierno de Mauricio Macri hacia una trabajadora, desnudó varias irregularidades que dejan muy mal parado al funcionario. Por un lado, se supo que la mujer trabajaba en negro desde 2012. Además, fue despedida sin previo aviso, sin recibir indemnización, de forma injustificada y por insultos a través de un mensaje de WhatsApp. Por donde se lo mire es un escándalo. No conforme con esto, después de que la echaran la mujer afirmó haber obtenido un empleo en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), el gremio que el propio Triaca intervino hace dos años.

“Todo empezó un sábado cuando no llegué a tiempo para abrirle la puerta y Triaca se enojó. Quiero aclarar que no es que no fui, solo me retrasé diez o quince minutos porque al salir justo con el tiempo, se me atrasó el colectivo y no llegué antes que él llegara, como hacía siempre, relato Heredia en diálogo con el diario OPI Santa Cruz. Realmente me puse muy mal porque no me lo esperaba de él, remarcó la mujer. La casera explicó que “en el papel que le querían hacer firmar decía que no había causa”. Según su versión, el sábado 6 de enero el cuñado del ministro y abogado de Carlos Triaca, Sergio Borsalino, le dijo “se termina un ciclo, quedate tranquila que te vamos a seguir dando trabajo, sabes que tenemos otros sindicatos intervenidos, te vamos a indemnizar con 66 mil pesos”. No le dejaron retirar sus cosas de la quinta y ahora era delegada interventora en le sindicato.

“Pido disculpas por el exabrupto que circula en un audio. El mismo es en el marco de un diálogo personal, no condice con mi manera de actuar ni refleja mi forma de ser, y lamento que haya sido utilizado para sacar rédito de él”, escribió.

Luego de que estalló el escándalo, el ministro apenas público un tuit ofreciendo “disculpas por el exabrupto” y explicó que había reaccionado de manera violenta porque aquel sábado llegó a la quinta y su silla de ruedas no estaba preparada. “No condice con mi manera de actuar ni refleja mi forma de ser, y lamento que haya sido utilizado para sacar rédito de él”, sostuvo Triaca. Sin embargo, el funcionario jamás explicó las cuestiones de fondo: por que tenía a una empleada en negro (recordemos que es el ministro de Trabajo y su función es velar por el bienestar de los trabajadores) y cómo es posible que haya reubicado a Heredia en un sindicato que estaba intervenido por la cartera que comanda. Ahora enfrentará un pedido de explicaciones por parte de los diputados de la oposición, que lo citarán al Congreso para que explique la irregularidad.

Fallidos y más polémicas, pero la familia es lo primero

Triaca a lo largo de estos dos años como ministro de Trabajo se caracterizó por frases polémicas en las que siempre se manifestó a favor de los empresarios en detrimento de los trabajadores. Para la muestra, un botón: hace más o menos un año “Jorgito” lanzó una de esas declaraciones que dejaron en evidencia el violento plan de ajuste que vino a aplicar Cambiemos desde que llegó al poder en diciembre de 2015.

El funcionario no tuvo mejor idea que pedir una mayor comprensión para los empresarios que reducen personal, cuando es su cartera la que debe velar para que los trabajadores sean protegidos. “Entendamos al que despide”, dijo Triaca en una entrevista concedida a la revista Noticias. “Hay que entender si las empresas tienen circunstancias por las que despiden”, sostuvo. La oleada de críticas no se hizo esperar, aunque el ministro no mostró ningún arrepentimiento.

“Sabemos que hay personas que pueden aguantar un poco más que otras y les pedimos ese esfuerzo”, dijo el ministro en abril del año pasado en una entrevista radial para pedirle a los trabajadores que soporten como puedan el ajuste. Poco tiempo después, se mandó otra de las suyas. El 1 de mayo, Día del Trabajador, tuvo un insólito fallido en una entrevista. “Si toda la economía estuviese formalizada no habría trabajo informal. Hay que incrementar los controles”, dijo quien debe controlar la formalización de la economía y luchar con el empleo informal.

Pero más allá de sus polémicos dichos, Triaca será recordado por acomodar familiares dentro del estado. El caso del audio con la casera dejó ver que el ministro este manchado de nepotismo no sólo en ese sindicato sino en otros estamentos del Estado. Borsalino, el cuñado del funcionario que luego la echó, es el hombre a cargo de la gestión de Cambiemos en el SOMU.

Pero lejos está de terminar ahí. La familia es una fuga del dinero de todos los argentinos. Hace algunas semanas se conoció la designación de Mariana Triaca, una de sus hermanas, como directora del Banco Nación, mientras que su pareja, Ernesto Reta, integra el directorio del Banco de Inversión y Comercio Exterior; otra de sus hermanas, Lorena, se desempeña como directora en la Agencia de Inversiones. A su vez, la esposa del ministro, María Cecilia Loccisano, es subsecretaria de Coordinación en el Ministerio de Salud.

Triaca aún no explicó nada de su prontuario como ministro ni de su fracaso al frente de la gestión del ministerio laboral. Por lo pronto, la única solución que se le ocurrió a Macri fue adelantarle sus vacaciones y los próximos 10 días, Triaca estará descansando en Chapadmalal mientras la espuma baje. Felices vacaciones, ministro.

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