Al menos 1953 personas fueron víctimas de tortura y/o malos tratos en unidades de detención de todo el país por parte de funcionales estatales, con un total de 6391 casos, según reveló el Grupo de Estudios sobre sistema penal y Derechos Humanos (GESPyDH) en su recientemente publicado Registro Nacional de Casos de Tortura (RNCT) correspondiente al año 2016.

Los relevamientos fueron realizados por la Procuración Penitenciaria de la Nación y el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, organismo público que integra, entre otros, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y aunque no contemplan la totalidad de los lugares de detención de todo el territorio nacional, dan cuenta de situaciones de abusos cometidas contra más de la mitad de las personas privadas de libertad en la Argentina.

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El estudio se realizó sobre personas alojadas en 18 unidades penales y cinco institutos de menores de la Provincia de Buenos Aires, en 23 unidades penales del Servicio Penitenciario Federal, dos alcaidías penitenciarias, cuatro comisarías de la Policía Federal Argentina, una comisaría de la Policía Metropolitana y un escuadrón de la Gendarmería Nacional en la Provincia de Jujuy. También se relevaron víctimas en otras 25 unidades federales y en unidades de servicios penitenciarios provinciales (Misiones, Córdoba y Mendoza).

Además, el Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos, que depende del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), encontró que los casos que lideran el tipo de agresión física de acuerdo a sus circunstancias son la represión ante pedido y/o reclamo, con 145 hechos, seguido por la agresión durante una requisa en el pabellón, 110 casos registrados, y casi en la misma cantidad, los cometidos durante la circulación por la unidad (94) y ante una represión por conflicto entre presos (93).

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En relación a este último punto, el informe concluye que “en todo el espacio carcelario en su conjunto, en distintas circunstancias y con grado de intensidad diferentes, la violencia ejercida gobierna a las poblaciones detenidas”.

Y aclara que, “de todas formas, la lectura de los relatos de los detenidos y las detenidas debe complementarse con la caracterización precedente a efectos de comprender los alcances y la complejidad del gobierno de las poblaciones y de los sujetos a través de la violencia física del personal penitenciario”.

El informe refleja también crudos testimonios recolectados durante las entrevistas, en los que se denuncian golpizas, torturas y demás vejaciones contra la población detenida.

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De acuerdo a lo informado por el GESPyDH, en la mayoría de los casos, 23,5 por ciento del total, esos abusos se dan como represalia ante un reclamo, que puede tener que ver con falta de acceso al teléfono, falta de atención de las distintas áreas, en particular médica y visita, pero también falta de entrega de mercaderías, por maltratos a familiares en la visita, por comida en mal estado, entre otras. “La respuesta institucional se traduce, entonces, en actos de violencia física represivas cuyo objetivo es producir sumisión, sometimiento e indefensión”.

Aquí, algunos de los relatos que, en su mayoría, constan en los distintos expedientes del Servicio Penitenciario Federal:

– “El entrevistado narró que el día 24 enero alrededor de las 17.30 hs. finalizada su visita, discutió con el Jefe de Turno a causa de que no le concedió la visita íntima. Al terminar la visita para reintegrarse le dijeron ‘te voy a re tumbear’ y ‘quédate último’. Una vez que se fueron todos, en una ‘leonera’, cerca de la Sala de Visita, 5 agentes de requisa más el Jefe de Turno le colocaron esposas, lo pusieron contra la pared, de ese modo le propinaron patadas, piñas y lo sujetaron del cuello. En el piso, le propinaron patadas en la cabeza. Posteriormente entre dos agentes le sujetaron la cabeza y le tiraron agua en la cara sin que pueda respirar. Producto de la golpiza, el detenido defecó en su celda y luego fue sancionado ‘por faltar el respeto y tener un bisturí’. Asimismo, la atención médica que recibió fue una revisación superficial y dejaron asentado que ‘se cagó en la ducha’ y fue obligado a firmar parte indicando que no tenía lesiones.”

– “El detenido relató que aproximadamente el 24 de octubre los detenidos realizaron una protesta debido a que el Servicio impidió el ingreso de las visitas, lo cual produjo una requisa violenta en las cuales fueron golpeados varios detenidos. El detenido relató: ‘Volvía de visita, se empezaron a ‘pinchar’, entró la Requisa y la población prendió fuego. Me re contra cagaron a palos y tiraron gas pimienta. No aguanté y terminé en el Hospital de Ezeiza. Tiraron tiros, me pegaron piñas, patadas y palazos. Me tiraron gas pimienta en la boca, más todas las patadas, no aguanté. Cuando me desperté aparecí en el Hospital de Ezeiza. En el HPC estuve de castigo, pichicateado, con chaleco químico. Me despertaba todo ‘mogólico’, todo meado, cagado’”.  

– “Las detenidas refieren que el día 29 de mayo alrededor de las 2 de la mañana, ingresó personal de Requisa a realizar el procedimiento de ‘recuento’. Eran cerca de 20 agentes, ocasión en la que comenzaron a propinarle a la totalidad de las mujeres golpes de puño, palazos, patadas y uno de los agentes de Requisa varón vestido de bombero arrojó gas pimienta sobre ellas. Asimismo, fueron empujadas con los escudos hacia el fondo del pabellón. Cinco de las mujeres allí alojadas fueron sancionadas. Fueron trasladadas a distintos sectores de aislamiento, sector A, sector B y un retén. Las mismas manifiestan que recibieron golpes de puño, fueron arrastradas de los pelos, a varias de ellas les fue aplastada la cabeza contra la cama de los ‘buzones’, a una de ellas le fue colocada esposas de manera fuerte, dejándoles marcas. Por otro lado, dos de las detenidas afirman que una vez en los ‘buzones’, tanto sector A como B, en las respectivas celdas asignadas tenían los colchones mojados”.

Leé el informe completo aquí:

Informe Anual RNCT 2016

 

 

O descargalo: Informe Anual RNCT

 

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