El polémico proyecto de soterramiento del tren Sarmiento, manchado por causas de corrupción, traería un endeudamiento millonario y no garantiza la infraestructura y la seguridad necesarias para el funcionamiento del servicio.

La obra, nunca antes hecha en nuestro país, requiere de una tecnología compleja y costosa con bienes, insumos y contrataciones en el extranjero. Una inversión de mínimo 25 mil millones de dólares que no asegura resultados efectivos, que afectaría el servicio y lleva al derrochamiento de obras recientes e instalaciones que funcionan correctamente. Este financiamiento de largo plazo, en un país con inestabilidad económica, corre el riesgo de que la obra quede inconclusa.

Los trabajadores ferroviarios aseguran que el proyecto es inviable y proponen una obra sencilla y menos riesgosa, divisible en etapas, que ya se realizó en la Ciudad. Los pasos bajo y sobre nivel, con mano de obra y tecnología local, obtuvieron resultados favorables en el impacto socioeconómico y ambiental, con una cifra 40 veces menor al costo del soterramiento.

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