Buenos Aires fue un infierno. En medio de un diciembre caliente, el Gobierno de Cambiemos se siente refrendado por la victoria en las legislativas de octubre y avanza sin disimulo hacia el ajuste de los más débiles: jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. El jueves, durante el intento por tratar la ley de reforma previsional en Diputados, en una fallida y escandalosa sesión, el Congreso estuvo sitiado por miles de personas que salieron a la calle para tratar de frenar el plan del macrismo. Al otro lado de las vallas, protegiendo el recinto donde se intentaba llegar al tan anhelado quórum con varios “diputruchos”, según denunciaban legisladores opositores, cientos de gendarmes conformaban un ejército descomunal dispuesto a “cazar” manifestantes para reprimir la protesta en un operativo sin precedentes. La represión a la orden del día. 

Durante siete horas, efectivos de Gendarmería y Policía Federal en moto dispararon balas de goma y tiraron gases a los manifestantes que estuvieron en los alrededores del Parlamento. Incluso cuatro horas después de que se cayera la sesión que tenía previsto tratar la reforma que impulsa el Gobierno, la tensión continuó.  

(Foto: Gustavo Abu Arab)
(Foto: Gustavo Abu Arab)

Hubo balas de goma y gases para todos y todas, ancianos, diputados y trabajadores de prensa incluidos. Un puñado de manifestantes respondió los ataques con piedras y bombas molotov, acciones que fueron tomadas por el Gobierno y la prensa oficialista como puntal de un relato monocorde y repetido: el kirchnerismo y la izquierda, que representan a “una minoría”, no quieren dar “el debate democrático” porque saben que pierden, y por eso fogonean a los violentos.

Pero incluso la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, cuestionó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por hacer “ostentación de la fuerza”, tras considerar que no eran “necesarios” tantos gendarmes en el operativo que valló el Congreso. “No se necesitan tantos gendarmes, la ministra de Seguridad tiene que parar”, espetó.

(Christian Bochichio)
(Christian Bochichio)

Al término de una jornada tensa y con olor a 2001, hubo en total 45 detenidos, entre los cuales se cuentan personas en situación de calle y transeúntes que nada tenían que ver siquiera con la protesta. Todas quedaron a disposición del cuestionado juez Claudio Bonadio, quien se tomó 48 horas para interrogar a muchos de ellos.

Las agresiones a periodistas y reporteros gráficos por parte de las fuerzas de seguridad dan cuenta de la voracidad de los gendarmes que participaron del operativo. Germán García Adrasti, fotógrafo del diario Clarín, recibió cuatro balazos de goma. Marcelo Silvestro, reportero Gráfico de Perfil, sufrió al menos veinte perdigones en sus piernas. “Salen motos y aparecen policías, levanto las manos con la cámara y me identifico como ‘prensa’ y me tiraron igual, a las piernas”, relató este último en una nota publicada este sábado por el diario.

Pablo Piovano, ex fotógrafo de Página/12, actualmente en Anred, recibió unos diez balazos de goma en su cuerpo. Su testimonio coincide con el de su colega de Perfil. “Un policía me vio con la cámara y me disparó a medio metro”, contó. Fue atacado cuando se encontraba trabajando sobre las calles Rivadavia y Montevideo. “Estaba quieto con mi cámara y me disparó a mansalva”, indicó. Para el reportero, la ferocidad con la que actuaban los gendarmes “evidencia un tiempo de violencia y represión policial preocupante”.

represion

“Todo el discurso del diálogo no se corresponde con los balazos que recibí y que recibieron tantos compañeros ayer”, dijo Piovano este viernes durante la conferencia a los medios que brindó el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) para denunciar el ataque a la prensa y exigir la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Distinta fue la reacción del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que pocas horas después de la brutal represión agasajó a la funcionaria que ordenó el desenfrenado operativo. Tanto Bullrich como el titular del Sistema federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi, fueron invitados al cóctel. Allí brindaron junto a Néstor Sclauzero, presidente de FOPEA y gerente de noticias de la TV Pública, el periodista de Clarín Daniel Santoro, socio, fundador y ex presidente de FOPEA, su colega ex TN y actual A24, Fernando Carnota, el gerente de Comunicación del Grupo Clarín, Martín Etchevers, Luis Otero, conductor de TN y Canal 13, entre otros.

El evento había comenzado a las 19, cuando Fopea ya sabía lo que ocurría en torno al Congreso. Por eso se vio obligada a repudiar públicamente los ataques a la prensa a través de un escueto comunicado. Afuera, las balas y los gases seguían dominando las calles en torno al Congreso. El periodismo canalla e “independiente”, que “quería preguntar” hace un par de años, guardó un silencio cómplice. 

represion 1
Gentileza Agencia Foto Sur

Finalmente y luego de la brutal represión, el gobierno nacional llegó este viernes a un acuerdo con los gobernadores María Eugenia Vidal, de Buenos Aires; Juan Manuel Urtubey, de Salta; Roxana Bertone, de Tierra de Fuego; Omar Gutiérrez, de Neuquén; Gustavo Bordet, de Entre Ríos; Gerardo Morales, de Jujuy; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Domingo Peppo, de Chaco y Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño para tratar el lunes la reforma.

La reunión se llevó a cabo en el despacho del presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó. Participaron diputados de otras seis provincias, ente ellos Mario Negri y Nicolás Massot, de Cambiemos y Pablo Kosiner, del PJ salteño. Por el gobierno estuvieron los ministros Rogelio Frigerio, de Interior, y de Hacienda, Nicolás Dujovne .

El nuevo acuerdo se logró luego de que el Ejecutivo se comprometiera a pagar un bono de $700 para los jubilados, a pagar en marzo. Esto desnudó las mentiras dichas por cada uno de los defensores del proyecto, quienes dijeron hasta el hartazgo cada vez que tuvieron oportunidad que con la reforma los jubilados “van a ganar más”. De ser cierto, el paupérrimo pago extra no debería ser necesario. Es decir, el proyecto de ley simplemente se ideó para recortar el gasto en uno de los sectores más vulnerables de la sociedad y así contar con los fondos suficientes para pagar el vencimiento del martes de las Lebacs (letras del Tesoro) por 437 mil millones de pesos, lo que equivalen a casi la mitad de la base monetaria. El ajuste a los jubilados para beneficiar la bicicleta financiera. Un cóctel explosivo, apañado por la prensa dominante e impuesto con represión.

WhatsApp Image 2017-12-14 at 20.13.17
Foto: Gustavo Abu Arab

DEJÁ TU COMENTARIO