Daiana Rosenfeld es licenciada en Comunicación Audiovisual, docente y realizadora integral de cine y artes audiovisuales. En su filmografía se destacan dos documentales sobre mujeres anarquistas: Los Ojos de América (co-dirigida junto a Anibal Garisto) y Salvadora. El primer documental relata la historia de amor entre América Scarfó y Severino Di Giovanni, a partir de la reposición de las cartas que se enviaban y de una serie de entrevistas a figuras vinculadas al anarquismo como Osvaldo Bayer. En Salvadora -que se estrenó el 17 de agosto- Daiana visibiliza la historia de una escritora, periodista, dramaturga y militante anarquista, Salvadora Medina Onrubia, quien durante mucho tiempo fue conocida como “la mujer de Natalio Botana”. Señal Primate junto a La Mansión radio se encuentran produciendo desde principios de año “Salud, Libertad y ¿Anarquía?”, una miniserie que se propone re-pensar el movimiento anarquista surgido en la Argentina a principios de Siglo XX e indagar de qué sirve hoy pensar su ideario y su accionar. La entrevista a Daiana Rosenfeld es parte de una serie de capítulos dedicados a abordar los cruces e intersecciones entre feminismo y anarquismo.

Señal Primate es una productora autogestiva que se encuentra fusionada al centro cultural La Mansión Radio, ambas ubicadas en la localidad de Merlo. Se trata de un proyecto autónomo y autogestivo de comunicación social y cultural. La productora está conformada por músicxs, artistas y estudiantes de comunicación social que buscan darle vida a la cultura al tiempo que comunicar este nuevo sentido que se encuentran produciendo. Se identifican así mismos como un colectivo que se encuentra resistiendo a esta era digital que pinta de gris monocromático a los proyectos vitales disidentes y coloridos.

Poniendo el foco en los cuerpos indóciles es que surge la idea de reponer el anarquismo como movimiento histórico y sus luchas sociales y políticas a lo largo de la historia argentina. De allí que las temáticas a abordar en cada capítulo de la mini-serie estén vinculadas a la reflexión en torno a lo moral e inmoral, el feminismo, las relaciones afectivas, la idea de Dios y la matanza que realizó el Estado frente a todo aquello que se manifestaba indócil frente a la razón de Estado. En definitiva, la apuesta es mostrar en el conurbano las diferentes experiencias autogestivas del presente que sin dudas son uno de los legados más valiosos que nos deja el anarquismo. Por último, con este proyecto audiovisual, el colectivo busca reflexionar sobre cuál es hoy la mayor radicalidad posible que se pueda tener políticamente ante la autoridad. En decir, qué es lo que se puede hacer ante el poder no sólo como forma de resistencia sino como apuesta vital creativa por otro modo posible de vida.

Contratapa accedió a la entrevista que Señal Primate junto a La Mansión Radio le realizó a Daiana.

Daiana Rosenfeld

– Las feministas de la década del 70 nos enseñan que “lo personal es político”, teniendo en cuenta esto me gustaría preguntarte por qué elegís en tus dos documentales centrarte en aspectos íntimos y hasta quizás privados, tanto de América Scarfó como de Salvadora

– Sí, nunca lo pensé desde ese lugar, pero sí. Creo que lo íntimo en relación a la vida privada y cómo se refleja en lo público, habla de lo político también. Hay algo interesante del anarquismo que tiene que ver con una coherencia, con una cuestión orgánica entre lo público y lo privado.

– En el documental sobre Salvadora aparece el cruce de vidas entre estas dos mujeres libertarias -luego del fusilamiento de Severino y de Paulino, Salvadora la contrata a América como su secretaria en el diario Critica-. Al investigar sobre la vida de estas mujeres, ¿qué aspectos en común encontrás en sus trayectorias de vida y cuales divergencias destacarías?  

– Todas las historias de mujeres anarquistas que investigué tienen en común de ser mujeres muy jóvenes y mujeres que vivían una doble opresión. Por un lado, un sistema capitalista que oprimía a todxs y por otro lado la opresión del patriarcado en contra del cuerpo de las mujeres. Creo que son dos historias bien diferentes, dos historias trágicas. La de América, en particular -más allá de la historia de amor- creo que hay algo de esta historia que fue un poco la premisa desde la cual arrancamos el documental: que es que América se quedó anclada a los 17 años. Cuando llegué a los audios de América contando sus historias, lo pude corroborar de alguna manera.  Allí ella cuenta cómo durante muchos años, ella sentía una opresión en el pecho y pensaba que estaba enferma del corazón y era que sentía las balas tanto de Paulino como de Severino. En Salvadora creo también que la muerte del hijo en algún punto la ancló. Estos dos hechos, hechos íntimos, de dos vidas trágicas, particularmente resuenan mucho en lo público y en lo político. En América obviamente, porque Severino y Paulino fueron los dos últimos fusilados por la pena de muerte por ser anarquistas durante la primera dictadura militar. En el caso de Salvadora, la muerte de su hijo, también está relacionada a la historia de ella: cómo llevaba su vida, decide ser madre soltera, decide irse a Buenos Aires a militar y abocarse al anarquismo, a salir a la calle, a fumar en público, manejar un auto. Y en algún punto, ante tantas transgresiones, la vida le dio un cachetazo en ese sentido. Nadie dice de responsabilizar a una madre por el suicidio del hijo, pero sí creo que el hecho de ser una transgresora constantemente, la llevó a replantearse si fue mala o buena madre.  

También tenían dos ideas diferentes de cómo llevar a cabo el anarquismo. Salvadora, desde su lugar de poder, salvaba a sus amigos -como América y sobre todo la liberación de Simón Radowitzky-. América iba por todo, desde la coherencia, de cómo llevaba su vida privada a cabo: la economía autogestiva en la quinta de Burzaco y posteriormente editando e imprimiendo libros desde Americalee. También decidió refugiarse en el anonimato porque su familia fue muy perseguida. El apellido Scarfó era el del último fusilado por pena de muerte. Los hermanos, la mitad anarquista y la otra mitad conservadores, se tuvieron que mudar porque eran perseguidos. Salvadora era transgresora, pero desde un lugar de poder. Se permitía ciertas licencias que una anarquista obrera no podía permitirse.

– En la carta que América Scarfó le escribe a Emile Armand en 1928 aparece claramente su participación y aportes a la discusión teórica sobre las relaciones afectivas dentro del movimiento libertario (“amor libre”), ¿por qué creés entonces que América es conocida -cuando lo es- por ser la “amante de Severino Di Giovanni?

– Sigue siendo una mirada patriarcal, mismo motivo por el cual Salvadora fue conocida como la mujer de Botana. Con respecto a América, creo que también con el fusilamiento de Severino y luego su pasaje al anonimato, ella se fue perdiendo como figura dentro del anarquismo. La historia la cuentan los hombres y claramente desde esa mirada patriarcal se construyeron estos personajes.

Los ojos de America

– En la obra Las Descentradas (estrenada en 1929) Salvadora Medina Onrubia cuestiona los mandatos sociales que pesaban sobre las mujeres y los rígidos roles de género asignados. Investigando sobre ella como lo hiciste como elaboradora de Salvadora, ¿qué costos crees que tuvo ser una de las pocas “descentradas” de principios de siglo XX?

– Sí, tuvo costos. Las obras de Salvadora tocaban temas incómodos para la sociedad de aquel entonces y creo que también para la sociedad actual. Es algo bien interesante lo que ocurre con ella. A nivel íntimo y privado – en definitiva, una vive con una misma-, le pesó mucho ser una descentrada. Fue muy juzgada y la vida le jugó una mala pasada. Y en ese punto creo que le generó mucha soledad, un sentimiento de mucha soledad a nivel individual y social. Decidir de repente apartarse de su familia, criar a un hijo siendo madre soltera con determinadas características -más allá de su lugar de poder-, creo que le fue muy pesado.

– En un momento de la obra también se lee “la felicidad es para ellas y no para nosotras”. ¿Pensás que esta frase guarda alguna relación con su final (murió sola, aislada…pobre en términos relativos a su condición de clase)?

– Las Descentradas es una obra super autobiográfica y creo que habla de cómo terminó la cuestión. Creo que llevar la vida de una determinada manera tuvo sus consecuencias sociales y a nivel personal. Quedó aislada, sola, su familia casi ya no respondía por ella. Tienen que ver con el tipo de vida que decidió vivir y con una cierta inestabilidad. Obviamente fue un peso muy fuerte para ella.

– El lema del movimiento anarco-feminista “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido”, que de hecho fue el subtítulo del primer diario feminista “La Voz de la Mujer”, marca una posición crítica respecto de la dominación o sujeción a cualquier tipo de autoridad. ¿Cómo creés que dialoga el movimiento de mujeres anarco-feministas con el movimiento sufragista -del cual Salvadora formó parte-?

– Salvadora siempre tuvo su corazón libertario y posteriormente se volcó a la lucha por el voto femenino a partir de su participación en la agrupación “América Nueva”, y las anarquistas “más leales” -por decirlo de alguna forma- siguieron por el camino de no ser sufragistas. De hecho, el lema “Ni Dios, Ni Patrón” tiene que ver con que ninguna institución, ni ningún partido, tenían que interferir con la vida privada de las personas. Por eso del anarquismo se dice que es un movimiento y no un partido. Salvadora en un momento se volcó a esta lucha por el sufragio en pos de que la mujer tenga un peso en la vida pública y política. Fue una lucha muy fuerte desde el socialismo y después toda esa lucha Eva Perón la sistematizó y logró en el 47 el voto femenino. Y de ahí está esa carta que Salvadora le manda a Eva Perón, con un tono muy soberbio -muy al estilo Salvadora-. Estamos hablando de dos personalidades fuertes. A Eva le cayó mal la carta, tan mal que Salvadora se quedó sin diario. Luego en el 55 cuando le devuelven a todos los diarios, a ella no se lo devuelven, algo medio kármico en los términos de Salvadora (risas).

Salvadora_

– ¿Qué cruces encontrás entre el movimiento anarquista y el feminismo en términos de ideario y de accionar?

– Ese término que usa Dora Barrancos de anarco-feminismo es porque muchas anarquistas sentaron las bases de lo que hoy entendemos como feminismo, para las luchas actuales. Es muy interesante cuando leés esos periódicos (La voz de la Mujer, Nuestra Tribuna), los reclamos siguen siendo los mismos que ahora. Se abordaban allí la doble opresión, el tema de la maternidad, el concepto de familia, el amor libre en relación a la institucionalidad del matrimonio. Son todas cuestiones que se abordaban ya en 1896 y para mí no hemos avanzado en nada. Recién ahora, con el movimiento Ni Una Menos, se está empezando a visibilizar la violencia hacia las mujeres y las distintas opresiones.

– En relación a la Voz de la Mujer, donde se denunciaba la reproducción de las desigualdades dentro del ámbito conyugal por parte de los propios compañeros anarquistas, y pensando en la vida de estas mujeres libertarias y particularmente en Salvadora en relación a ser mujer, madre soltera a los 16, escritora, militante,¿cómo creés que operaba la doble opresión en el caso de estas mujeres que decidiste investigar?

– En Salvadora si bien le pesó mucho, al tener una clase mucho más acomodada, era distinto. Cuando vos lees La Voz de las Mujer, se plasma los reclamos de las obreras que además de laburar en las fábricas, luego tenían que ir a cuidar y a amamantar a lxs hijxs de lxs patrones. Muchos de los hombres anarquistas las apoyaban, pero muchos también creían que tenían que criar hijxs revolucionarixs, y hasta ahí llegaba el rol de la mujer. Es muy interesante el segundo número de La Voz de la Mujer, sacan una editorial diciendo que los hombres anarquistas son unos cangrejos que no entienden nada del reclamo y son como unos zares que quieren que las mujeres los tomen como héroes, pero puertas adentro siguen reproduciendo el capitalismo.

El diario duro muy poco. La sostenían las propias compañeras anarquistas y para ellas era muy difícil.

– ¿Qué enseñanzas nos dejan estas abuelas anarquistas para el movimiento feminista actual de la Argentina?

– Creo que es un continuo repensarse. Desde las relaciones individuales y personales primero, las relaciones de pareja, por ejemplo. Leer a estas mujeres me lleva a repensarme a nivel personal y colectivo. Muchas veces una reproduce conductas machistas porque estamos muy atravesadas. Creo que nos rompe la cabeza lo que planteaban estas mujeres anarquistas y libertarias porque todos sus planteos son sumamente actuales.

1 COMENTARIO

DEJÁ TU COMENTARIO