Manual de cómo ser una “copada” para “el gran diario argentino”: todo el día depilada y de buen humor siempre, no hacerse mala sangre por giles, ¡que hay muchos peces en el mar, amiga!, sonrisa y buena onda ante todo, gauchita y laburadora; no pidas ayuda, arreglate vos sola, y está bien que seas un toque feminista, pero que no se note. Y si llorás, que sea en silencio, hermana.

Yo soy entonces una mina poco copada, pues me depilo cuando se me canta la campeona, me enamoro de imbéciles y lloro hasta que me duele la cara. Ir al gym me da paja y no estoy siempre dispuesta: cojo cuando me pinta y a veces ni ganas. No conozco de vinos y cavas, pido ayuda todo el tiempo, mis manotazos de ahogada no me salvan, estoy perdida sin mi estupidez -¡y está todo bien, no pasa nada!-. Clavo vistos a mansalva, soy vulnerable y estoy dañada, caretear buena onda para la gilada me parece una desgracia. Tampoco soy tan sana, no soy un gato que cae siempre en cuatro patas, ni ando con cara de princesa barbie piola y capa; no, esa no soy yo, guacha.

No hay chance de que perdone “a quien me vendió ilusiones”, soy vengativa y rencorosa, me enrosco en cosas que no me aportan nada, sigo yendo a la psicóloga, como verán, estoy del orto y mambeada, tomo porquerías y como giladas, estoy todo el día en yoguin roto y despeinada. ¿Y? soy 100% feminista, pero no de las feministas ‘cool’ de Cosmopolitan, soy de las feministas que los machos evitan con ganas. Díganme lo que quieran. Les juro que soy muy poco copada.

DEJÁ TU COMENTARIO