Mirtha Elena Colla tiene 56 años, a lo largo de su vida trabajó como docente en diferentes áreas y hace tiempo se especializa en terapias alternativas. A principios de septiembre viajó desde Córdoba, donde vive, hacia Atenas con el propósito de dar ayuda voluntaria durante dos meses a los refugiados que hay en esa ciudad. Antes de viajar se comunicó con varias agrupaciones y ONGs para presentar su proyecto pero la respuesta tardaba en llegar ya que son pocos los recursos con los que cuentan y la organización del trabajo en muchas ocasiones los excede. Dos días antes de subir al avión, Mirtha recibió el aviso de que podía colaborar en squats. A diferencia de los campos de refugiados, estos son centros autogestionados por integrantes y voluntarios y no se consideran asistencialistas, ya que no dependen del Estado ni de ONGs.

Los squats tienen lugar en espacios abandonados que luego son okupados  con el propósito de brindar un techo a migrantes sin hogar o a personas refugiadas. La mayoría de colaboradores son jóvenes de entre 20 y 30 años que viajan desde sus países (muchos son españoles) para brindar cooperación. “Hoy se sumaron dos mujeres de mi edad, que vienen de Murcia”, cuenta Mirtha a Contratapa por un audio de whatsapp mientras en Atenas ya es de noche y el frío otoñal esta vez llegó muy crudo. Desde 2016 a la fecha, llegaron más de 180.000 refugiados a Grecia, con la esperanza de ser relocalizados en diferentes países de Europa, promesa incumplida hasta el día de hoy. Por la falta de gestión gubernamental y la falta de compromiso de otros países europeos, hoy en día hay miles de refugiados y migrantes que no tienen dónde ir. Muchos de ellos se encuentran desasistidos y duermen en las calles atenienses.

Jasmine-School-Squat-Atenas-3

El primer squat que conoció Mirtha fue Khora, un centro de refugio donde se ofrecen alimentos, atención sanitaria, clases de idiomas y contención a cargo de trabajadores sociales. En este lugar encontró un gran nivel de organización de los activistas autoconvocados para esas tareas, con un cronograma extenso de actividades repartidos entre los siete pisos del edificio. Sin embargo, se enteró de la falta de voluntarios en otro squat llamado Jasmine School, ubicado en el centro de Atenas en el que se encuentran habitando más de 250 personas, por lo que no tardó en hacerse presente allí. La diferencia con el otro squat era notoria: la falta de colaboradores y la gran cantidad de personas requerían de mayores esfuerzos y dedicación por parte de las dos voluntarias con las que contaba ese centro. Mirtha se sumó al equipo a pesar de no hablar griego ni inglés, al principio dando asistencia a Rhona, la encargada general, quien a su vez dicta clases de inglés en Khora. Así fue como Mirtha comenzó a dar talleres de arteterapia, actividades artísticas para niñxs y otros talleres destinados a las madres y mujeres del refugio en general, incluyendo masajes y reflexología. “Hay familias provenientes de Siria, Kurdistán, Afganistán e Irak, y casi a diario sigue llegando gente. Rhona se encarga de generar relaciones con entidades sanitarias o civiles, y de realizar las compras para las comidas de cada día. Los habitantes del squat están a cargo de la cocina, porque se busca que todo sea autogestivo”.

El dinero que se usa para la compra de alimentos para todos los habitantes del squat proviene de fondos donados por países de la Unión Europea, recaudaciones de eventos solidarios, y también han recibido cargamentos de no perecederos. Asimismo, se usa ese dinero para la compra de medicamentos y para las asistencias médicas que muchos de los refugiados requieren al llegar a Atenas, ya que las condiciones en las que viajan desde sus países son muy adversas. “Tenemos presupuesto para un mes más y después no sé cómo vamos a hacer”, relata Mirtha sin variar su tono de voz calmo y dulce. Dado que al día de hoy hay alrededor de 40 personas con necesidades especiales de alimentación, como las embarazadas, niños pequeños y enfermos, las voluntarias compran frutas extra con dinero de sus bolsillos.

Jasmine-School-Squat-Atenas-2

“La situación es muy movilizadora, hay días en los que a la hora del desayuno tenemos que negarle una galletita o una fruta de más a los niños que quieren comer otra porción, porque no tendremos para el día siguiente”. Mirtha volverá a Argentina en noviembre y Rhona se irá en diciembre. Sin ayuda del Estado, los squats dependen en gran medida del activismo de quienes participan y colaboran desinteresadamente en esta causa, quienes a su vez salen a recaudar fondos y organizan actividades para difundir el pedido de cooperación comunitario. El squat cuenta con una biblioteca que contiene material en diferentes idiomas y espacios para dictar talleres, pero lamentablemente no hay suficientes voluntarios.

“Hace falta dinero y hace falta manos, y si yo pude cruzar medio mundo por esta causa, creo que todos pueden ayudar de alguna manera”. Mirtha tiene una discapacidad visual, retinitis pigmentaria, que le significa una gran disminución de la vista y por esa razón utiliza un bastón verde, que es aquel que usan las personas con baja visión. Pero nada la detiene en su labor diaria y en la enorme intención de brindarse hacia los más afectados. Para quienes deseen colaborar a distancia, se puede donar dinero para Jasmine School a través de una cuenta pronta a abrir en la plataforma Idea.me, que permitirá seguir abasteciendo de recursos al centro y recibir a mayor cantidad de personas que necesiten refugio.

Jasmine-School-Squat-Atenas

Contacto: jasmineschoolsquat@gmail.com

4 COMENTARIOS

  1. Muy buena nota que permite interiorizarse del problema y sufrimiento de esas personas, del enorme corazon de Mirtha y demas voluntarios y da la oportunidad de aportar una ayuda por minima que sea.Todo suma!

  2. Fue por casualidad o por cosas de Dios muy seguramente, que me entere de la labor de Mirtha. Las intenciones filantrópicas de ayuda en Atenas. Afortunadamente soy amigo de este gran ser y no solo queda admirarla sino también seguir su ejemplo o por lo menos aportar desprendidamente con nuestro granito de arena a la medida que podamos.

  3. Europa no quiere refugiados xq la mayoría de estos países pasan por situaciones graves en lo Q a economia se refiere.
    Grecia sola es evidente Q no puede. Es uno de los países de la Unión Q està peor.
    Alemania debería ayudar, dado Q es el país más fuerte de la comunidad y la Q ha empobrecido al resto de Europa.

DEJÁ TU COMENTARIO