Ya es cosa decidida. Estados Unidos, con el acompañamiento de su incondicional aliado, Israel, ha decidido abandonar la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia (UNESCO), determinación que se hará efectiva en diciembre de 2018. ¿Las razones alegadas? El supuesto sesgo antiisraelí del organismo mundial. En verdad, la gran potencia del norte no pagaba sus contribuciones y nunca se sintió cómoda en la organización debido a que históricamente tropezó con dificultades para controlarla. De hecho, la deuda acumulada desde 2011, cuando insinuó la inminencia de su desvinculación, alcanzaría a los 500 millones de dólares.

No es la primera vez que el gobierno estadounidense decide tomar distancia de la UNESCO, que comenzó a gestarse en 1942, antes de la derrota del nazismo. El presidente Ronald Reagan había retirado al país en 1984 argumentando que estaba politizada y era hostil  “hacia las instituciones básicas de una sociedad libre, especialmente la libertad de mercado y la libertad de prensa”. Lo que realmente le molestaba era que el organismo –fundado en Londres al terminar la guerra por 44 naciones- destacaba permanentemente los avances de Cuba en materia educativa, lo que conspiraba contra la credibilidad de la campaña sucia que acorralaba a la isla desde hacía casi un cuarto de siglo. El reingreso se produjo en 2003 durante el gobierno de George W. Bush. También Sudáfrica abandonó la UNESCO en 1956, acusando a las autoridades de interferir en sus problemas raciales y no regresaría hasta la llegada al poder de Nelson Mandela.

En términos prácticos, la organización -conocida fundamentalmente por designar los sitios considerados como patrimonio de la humanidad- ha promovido la equidad educativa, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sustentable, la igualdad de género, el diálogo multicultural, y ha reivindicado la necesidad de la resolución pacífica de los conflictos como lo señala el propio preámbulo de su Constitución: ”Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.

Las repercusiones por la autoexclusión de Estados Unidos no se hicieron esperar. En el seno del organismo se mostraron preocupados por el desfinanciamiento que podría sobrevenir. Al respecto, el corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield, señaló que la UNESCO, “desesperadamente escasa de fondos y ahora abandonada por la principal potencia mundial, se enfrenta a un momento crucial esta semana con la elección de su nuevo director general”. Por su parte Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, pareció no sorprenderse con la noticia: “El anuncio –dijo en su cuenta de Twiter- demuestra una vez más que el mandatario norteamericano le da la espalda al multilateralismo e intenta asfixiar lo que no puede controlar”, y añadió: “Trump rehúye la paz de los pueblos y prefiere la violencia de las armas”.

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