EFE/David Fernández

Una estructura Feudal

Durante casi 40 años, Julio Humberto Grondona, presidió la AFA. Con  alguna excepción, se mantuvo en el poder mediante elecciones con lista única. Su muerte impuso un escenario de incipiente democratización que acabó en vergüenza y un vacío de poder.

En Argentina, entre ligas federales y torneos regionales, hay aproximadamente 4000 equipos de fútbol, 368 están afiliados a la AFA y a penas 75 están habilitados para votar las autoridades. Es decir que solo el 2 % de los clubes eligen a sus representantes. El intento de democratizar terminó en fraude. El resultado de las elecciones del 3 de diciembre de 2015, tuvo un saldo de 38 votos para Marcelo Tinelli y 38 votos para Luis Segura, sobre 75 votos posibles.

Luego vino la comisión normalizadora con Armando Pérez a la cabeza (el elegido del presidente Mauricio Macri) y finalmente el proceso de “unificación” con Chiqui Tapia como presidente, pero con Daniel Angelici y Hugo Moyano en el poder.  La nula democracia interna y el manejo verticalista del poder en las últimas décadas han provocado heridas incurables en el fútbol argentino.

zzzznacd2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, MARZO 29: Los dirigentes de clubes Claudio Tapia, Hugo Moyano y Daniel Angelici durante la asamblea de AFA en la que se votara al nuevo presidente. Foto NA: DAMIAN DOPACIOzzzz
NA: DAMIAN DOPACIO

Barras bravas y violencia policial

Según los datos de la ONG “salvemos al fútbol”, desde 1979 hasta la actualidad se registraron 220 muertes en los estadios a causa del gatillo fácil policial y el enfrentamiento entre e intra barras. Lo alarmante es el nivel de autonomía y complejización que fueron consiguiendo las barras en las últimas tres décadas. En la mayoría de los casos, fueron alentados y promovidos por las dirigencias de los clubes y de la AFA, por las burocracias sindicales y partidos políticos.

Corrupción estructural

El FIFAGATE, los grandes negociados con empresas privadas y gobiernos de turno, el manejo discrecional de los recursos de la AFA y las deudas de los clubes con sus jugadores son solo algunos de los ejemplos de la mala administración.

A pesar de que Fútbol Para Todos incrementó el reparto del dinero a los equipos, muchos clubes se encuentran vaciados o quebrados.

Por otra parte, el incremento en el precio de las entradas desvirtuó el carácter popular que tradicionalmente tuvo el fútbol en el país, marginando a los sectores populares de los estadios argentinos.

Arbitrajes polémicos en instancias definitorias

El mismo Julio Grondona confesó haber comprado a un juez de línea en una final de Copa Libertadores, cuando era presidente de Independiente. Este material salió a la luz en las escuchas -que se hicieron públicas- entre Grondona y el ex Presidente de Lanús, Nicolás Russo.

Según datos de Alejandro Fabbri, el equipo de Julio Grondona, Arsenal de Sarandí, durante los primeros 10 años que jugó en primera división recibió tan solo 54 expulsiones. Fue el equipo que menos tarjetas rojas recibió en ese lapso de tiempo. El segundo equipo en este rubro cuenta con cerca de 100 expulsiones. El periodista también afirma que el árbitro Luis Álvarez dirigió a Arsenal en 10 partidos, todos de local, los ganó todos, los últimos 7 seguidos y echaron 3 veces a 2 jugadores del rival.

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La historia reciente muestra un sinfín de partidos con arbitrajes polémicos. Durante tod ese tiempo, era la AFA quien decidía -a puertas cerradas- la designación de los árbitros para cada partido. De esta forma se generaba un descreimiento de los simpatizantes hacia la transparencia en la competencia y del deporte mismo. Desde que se implementó la Súper Liga, se sortean los árbitros, a excepción de la “fecha de los clásicos”, que se siguen eligiendo a dedo.

Prohibición de las hinchadas visitantes

La insólita excusa de esta medida fue la de reducir la violencia en los estadios y el alto costo de los operativos policiales. Luego de 4 años sin visitantes, la medida no cumplió con sus princípiales objetivos. Desde Julio del 2013 a la fecha, la ONG “salvemos al fútbol” registró 43 nuevas muertes en los estadios y tampoco se consiguió reducir los costos de los operativos de seguridad.

La precarización mata

La muerte de los  jugadores del ascenso, Emanuel Ortega, Maximiliano Gil y Cristian Gómez, en pleno desarrollo del partido, y a causa de la precarización en las canchas del ascenso (falta de colchonetas de seguridad y ambulancias en los estadios) es una de las mayores vergüenzas de nuestro fútbol. En este caso la responsabilidad es compartida entre una dirigencia rancia y un gremio entreguista.

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Emanuel Ortega murió en mayo de 2015 tras sufrir un golpe en la cabeza durante un partido que disputaba su club, San Martín de Burzaco

La AFA y su responsabilidad deportiva

A la dirigencia del fútbol argentino nunca le interesó plantar una identidad futbolista en la Selección. Se parte de la absurda premisa que, teniendo los mejores jugadores, debemos salir campeones del mundo. Se persigue el resultado a corto plazo, en lugar de un proceso  que no caiga en el exitismo y que contenga la necesaria integración entre el fútbol juvenil y las mayores.

En ese sentido se explica porqué hubo 4 directores técnicos en los últimos 4 años. La identidad futbolista de estos 4 es completamente diferente y en algunos casos hasta antagónica.

Alejandro Sabella, el más exitoso, tenía una idea pero en la práctica terminó siendo bastante pragmático. Su equipo se caracterizó por tener un estilo vertical. En cambio, su sucesor, Gerardo Martino, prefería un equipo con mucha posesión de la pelota y presión en campo rival.  

Jorge  Sampaoli, comparte con Sabella la búsqueda de un equipo vertical, y con Martino, la  presión y la recuperación de la pelota en campo contrario. El ex técnico de Chile y Sevilla quiere un equipo con intensidad, agresivo y ofensivo lo que es completamente opuesto a la idea de su antecesor, Edgardo Bauza, que si bien tiende a partir el equipo entre defensa y ataque, su identidad futbolística está íntimamente relacionada a sistemas de juego defensivos.

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La dirigencia del fútbol argentino tampoco se comprometió a defender el semillero argentino, degradando las divisiones inferiores y provocando los últimos fracasos de las selecciones juveniles.

Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, estuvo a punto de dejar la selección Argentina (luego de la derrota con Chile en la final de la última Copa América) por la falta de planificación en los partidos de la Selección a cargo de los dirigentes de la AFA.

Se dio en la última

No debió extrañarnos que, más allá de una actuación descomunal de Messi, en la fecha del cierre de las eliminatorias la Selección terminó mirando de reojo lo que ocurría en otros partidos para saber si aseguraba su clasificación al Mundial.

Lo que sí es realmente extraordinario es que en medio de un contexto de destrucción sistemática del fútbol argentino, un grupo de futbolistas haya llevado a la selección a tres finales consecutivas.

Hace un tiempo, el ex preparador físico del seleccionado argentino, Fernando Signorini, afirmó que la única manera de resolver los problemas estructurales que padece el fútbol argentino es que la selección no clasifique al Mundial. De este modo saldrían a la luz todas las miserias que se tapan con los resultados deportivos gracias a las actuaciones de los excelentes jugadores que, cuando los resultados no se dan, son duramente cuestionados.

La Selección Nacional y el fútbol argentino tuvieron una última oportunidad. No solo la de clasificar al mundial, sino la de sanar algunas de las profundas heridas que generaron los dirigentes, que casi nadie eligió, al fútbol argentino.

Revertir esto es necesario más allá de que la Selección haya conseguido agonicamente su clasificación al mundial, pero para ello se requiere de la activa participación de los casi 4000 equipos de fútbol en democratizar la estructura feudal del deporte más nacional y popular de la Argentina.

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