Parte fundamental de un proceso de transformación social lo encarna el movimiento de mujeres. Año tras año, desde 1985, asienta en los rincones más remotos de Argentina las bases de un mundo nuevo sin machismos ni violencias. Este mes de octubre, los fuegos se encendieron en Chaco, provincia norteña de comunidades originarias. La ciudad Resistencia recibió a 70 mil mujeres que crecieron en organización y participaron del 32º Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). Entre ellas, tres porteñas de la nueva generación política viajaron a vivir la experiencia. Compartieron su vivencia con ContraTapa y reflexionaron acerca de la importancia que tiene el Encuentro en esta coyuntura.

Carolina Brandariz es secretaria de géneros y oportunidades del sindicato docente UTE, referente del Movimiento Evita Ciudad de Buenos Aires y candidata a legisladora por la lista Unidad Porteña.

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María Bielli es rectora del Instituto Superior de Formación Docente “Dora Acosta” de la Villa 31 Bis y referente de la organización política y social El Hormiguero. Además, es candidata a legisladora por la lista Unidad Porteña.

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Lucía Castiñeira es referente política de la Organización Popular Cienfuegos, maestra y delegada de UTE en el Distrito Escolar 14, militante social del barrio Chacarita en Ciudad de Buenos Aires.  

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– ¿Qué importancia tiene el Encuentro Nacional de Mujeres en un contexto de represión a los pueblos originarios y a las mujeres lesbianas?

Carolina Brandariz:  Por esto que vos mencionás de cuales son los grupos que el macrismo está construyendo como la otredad, que son los pueblos originarios, las mujeres, las lesbianas, todos los grupos disidentes si se quiere. Nos parece muy importante participar, estar presentes, organizarnos. Fortalecer nuestras organizaciones sindicales y más en un contexto económico que nos perjudica fundamentalmente a las mujeres porque somos las que tenemos mayores índices de desempleo. Nos hacemos cargo de las tareas de cuidado y frente a los empleadores, a la hora de contratar o de despedir, salimos más perjudicadas.

María Bielli: Muchas compañeras es la primera vez que viajan a un Encuentro. Y en un contexto, como decía Caro y como decías vos, regresivo. Hoy amanecimos en los micros con la noticia de que Milagro Sala fue nuevamente trasladada en condiciones de ilegalidad a Alto Comedero. Me parece que esa es una señal de la lucha que tenemos que dar las mujeres organizadas, cada vez más fuerte. Vienen contra nosotras en lo económico pero también en lo político. Para mi Milagro representa la mujer empoderada que se organiza y lucha por sus derechos.

Lucía Castiñeira: Además quisieron amedrentarnos con la represión en las últimas marchas y el año pasado en Rosario. Me parece que justamente se trata no desistir y ser muchas. El Encuentro es un suceso masivo donde estamos un montón de organizaciones, vecinas de los barrios y mujeres de a pie. Contra esa fuerza no pueden, hay que seguir fortaleciéndolo como un espacio de masas y de unidad.

FOTO 4– ¿En qué talleres participaron y qué experiencia se llevaron?

Carolina Brandariz: Participé en Mujeres y sindicalismo. Pese a algunas diferencias políticas hubo muchísimo menos nivel de virulencia en las discusiones. Había un reconocimiento de que Cambiemos es muy fuerte y viene por las organizaciones sindicales con leyes de flexibilización laboral. Eso implica una responsabilidad en términos de construir la unidad. Existen ejemplos concretos que le hacen mal al sindicalismo, que lo desprestigian. Pero noté una enorme valoración a la herramienta sindical y mucho fortalecimiento por parte de la militancia, con perspectivas de enriquecer la organización sindical, que estén representadas todas las voces y cómo también la mujer puede aportar a ese proceso.

Lucía Castiñeira: Yo participé en Mujeres y pueblos originarios con una posición de aprender. Al vivir en la ciudad, por la lógica de la fragmentación, nos queda muy lejos aunque también habitan comunidades originarias en la capital. Me pareció muy conmovedor escuchar hablar a las mujeres en sus lenguas originarias sobre problemáticas cotidianas que están invisibilizadas. Desaparecen niños y mujeres pero no sale a la luz. Santiago Maldonado sigue desaparecido y hay que poner la mirada muy fuerte en el reclamo por las tierras, que empezó hace 500 años y sigue vigente.

María Bielli: Yo estuve en Mujeres y trabajo sexual porque es un debate que está muy presente hoy en el movimiento feminista. En nuestra organización teníamos ganas de aprovechar este encuentro para asentar una posición al respecto, de qué entendemos nosotras por trabajo sexual, así que fue un taller de mucho aprendizaje. Estuvimos en el espacio de Georgina Orellano compartiendo una tarde de debate muy interesante. Las compañeras plantean en este momento la necesidad de que pueda ser reconocida como una categoría de trabajo y contar con mínimas condiciones indispensables para después dar otras peleas que tienen que ver con desde dónde el trabajo es precarizado o no. Pero necesitan un piso de derechos que les permita a ellas salir de una situación que hoy es de total estigmatización, hasta incluso a muchas de ellas les cuesta reconocerse como trabajadoras sexuales.

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Todas coincidieron en que vuelven del Encuentro distintas, que algo en ellas cambia y se fortalece. “No nos vamos igual a como llegamos”, le advierte María a sus compañeras primerizas.  Cuenta que veían lejano viajar, pero que la fuerza de la organización y tomarlo como un objetivo central logró que 60 hormigas recorrieran los 935 km que hay entre la Villa 31 Bis y  Resistencia. Entiende que estar en Chaco es una pequeña victoria contra el macrismo. Carolina viajó con la Unión de Trabajadores de la Educación, sindicato docente en el que representa a la Secretaría de géneros y oportunidades: “Para nosotras es muy importante estar en el ENM por nuestra identidad como mujeres que participamos sindicalmente en un contexto de mucho conservadurismo económico y político”. Lucía explica que la O.P Cienfuegos encara un proceso de unir militancias con otras agrupaciones para confluir en una organización mayor. Por eso llegó al Encuentro junto a 200 compañeras con una estructura de contención en caso de ataques o represión. Semanas antes de viajar, el activismo feminista habló mucho de la Gendarmería en la ruta, de las requisas, y cómo prevenir un posible escenario represivo.

 ¿Qué medidas de seguridad tomaron para la marcha y el Encuentro en general?

Carolina Brandariz: Conversamos con nuestras compañeras en todas las reuniones previas que tuvimos al Encuentro para que sean conscientes de esa posibilidad. Lo cierto es que la marcha del 8 de marzo de este año culminó con el macrismo reprimiendo la protesta social. Lo hizo nuevamente en la movilización por Santiago Maldonado y nos parece muy importante ser conscientes de que esto sucede, tomar las medidas necesarias de precaución posibles, cuidarnos entre nosotras. Mucha política de cuidado frente a un gobierno insensible y represor. Estar muy alerta, armar cordones, traer pecheras, y otras cuestiones que hacen a la seguridad, en el marco de movilizar conjuntamente con más organizaciones.

Lucía Castiñeira: Sí, sobre todo por compañeras muy jóvenes que no hemos vivido situaciones de represión me parece importante enseñar ese cuidado. También es empoderarnos aprender a cuidarnos, a cuidar a la compañera, a cuidarnos entre las organizaciones. Eso es clave en un contexto represivo. Nosotras definimos responsables que coordinan grupos de diez compañeras. Lo pensamos para saber dónde están y no quedar solas en los talleres. Hay muchos provocadores que van a tener ganas de que se arme quilombo, van a buscar que eso se genere y justamente nosotras tenemos que generar anticuerpos. Las últimas marchas mandaron encapuchados porque necesitan un titular. 70 mil mujeres en Chaco luchando por sus derechos no le cierra a este gobierno.

María Bielli: Tratar de no responder a ninguna provocación. Estar muy atentas con saber que vienen a buscar y a construir una noticia que no es la que nosotras queremos dar estando acá. En el caso nuestro viajamos con varias compañeras y sus hijos y sus hijas que siempre nos acompañan a las marchas. Este año designamos un grupo para quedarse con ellos y estén más protegidos. Nosotras también tenemos grupos reducidos de cinco con alguna responsable no solo en la marcha sino para todo el encuentro. Tratar de no estar solas, de ir acompañadas, de tomar todos los recaudos que sean posibles para que no nos arruinen esto que es una fiesta nuestra.

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La represión en Resistencia fue civil. Unas 150 personas con palos y piedras agredieron el lunes 16 a un grupo de mujeres que estaban en la Plaza 25 de Mayo. Los agresores llegaron al centro de la ciudad en motos y camionetas al grito de “que se vayan” y “no al aborto”. Entraron a la plaza, persiguieron, corrieron y le tiraron piedras a las mujeres que esperaban volver a sus provincias; algunas de ellas estaban con niños. Lucía y sus compañeras durmieron en la EEP Nº 345 de Barranqueras, Gran Resistencia, a 20 minutos del centro. El domingo a la noche, cuando estaban por salir para Buenos Aires, les tiraron piedras y frutas a los colectivos y al frente de la escuela. Ninguna resultó herida.

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La policía chaqueña estuvo presente pero se mantuvo al margen. Tenía órdenes expresas del gobernador Jorge Capitanich de no intervenir en ningún conflicto: no reprimió pero tampoco cuidó a las mujeres. La Comisión Organizadora de Chaco repudió el ataque.

El 33º Encuentro Nacional de Mujeres será en Puerto Madryn, Chubut. La lucha de las comunidades mapuches por sus tierras y la desaparición forzada de Santiago Maldonado determinaron que el Encuentro de 2018 convoque a las mujeres en la Patagonia. De igual manera, las tres jóvenes referentes expresaron a Contratapa sus argumentos políticos en la elección de otras posibles ciudades.  

Carolina Brandariz: Yo creo que nos debemos CABA y sería interesante para que Cambiemos no se la lleve gratuita. Que el feminismo pueda decirle, como ya se lo dijo en el paro de mujeres, que estamos presentes y que hay una confrontación ideológica.   

Lucía Castiñeira: Es muy grave la realidad jujeña y me parece que como mujeres tenemos que estar en Jujuy exigiendo a Morales que no se le quite más la libertades a las mujeres.

María Bielli: Yo estaba convencida de CABA pero me parece que Jujuy es un buen punto. Creo que la Ciudad tiene que alzar la voz como lo hizo históricamente desde que surgió Ni Una Menos en la calle. Pero es cierto que hay provincias que están atravesando situaciones muy terribles, veremos también qué sucede en el caso de Chubut con la desaparición de Santiago.  

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