En Guatemala, el gobierno del teniente coronel Jacobo Arbenz, en alianza con los comunistas guatemaltecos, expropió y repartió las tierras de la United Fruit y extendió los derechos laborales y sindicales a la población obrera

“Los países que no desarrollan sus industrias difícilmente salen de la etapa de su economía semicolonial”. Juan Domingo Perón

Lenin explicaba en su libro Imperialismo, fase superior del capitalismo la mutación que se había operado en el desarrollo capitalista a partir de 1890. El revolucionario ruso planteaba que, en su fase imperialista, el modo de producción de explotación del hombre por el hombre, funcionaba a través del reparto del mundo entre los monopolios. Esto implicaba la exportación de capitales hacia las zonas coloniales y semicoloniales de Asia, África y América Latina.

Lenin
En El imperialismo… (1916), Lenin continuó las teorías de Marx sobre acumulación del capital.

Lenin utilizaba el ejemplo de las relaciones económicas entre la Argentina e Inglaterra para graficar la relación semi colonial, es decir, la dominación económica de un país formalmente soberano. Asimismo, el líder bolchevique, recomendaba a los comunistas del mundo apoyar las luchas de liberación nacional; entendiendo así, la diferencia entre el nacionalismo antiimperialista de las colonias y el nacionalismo colonialista de las potencias metropolitanas.

Dicha línea de pensamiento, centrada en la gravitación del imperialismo, se expresó también en José María Rosa, que en su libro “Rivadavia y el imperialismo financiero” describe los inicios de la penetración británica en el país. También Raúl Scalabrini Ortiz, Fermín Chávez y Arturo Jauretche plantearon caracterizaciones similares y elaboraron propuestas para la descolonización. En la actualidad es el planteo de, por ejemplo, Samir Amín y Norberto Galasso. La realidad del momento también fue percibida por la clase obrera, que vivía cotidianamente la explotación patronal ejercida por los capitalistas imperialistas. Por ejemplo, en la Argentina, son paradigmáticos los casos de la Forestal, los frigoríficos británicos y la Patagonia Rebelde. También, tuvo recepción en sectores de los ejércitos de los países coloniales o semicoloniales. Fue el caso de México durante el gobierno del General Lázaro Cárdenas, que realizó una reforma agraria, nacionalizó el petróleo en alianza con el sindicalismo, y ejecutó una propuesta de educación socialista.

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Jacobo Arbenz gobernó Guatemala entre 1951 y 1954. Lo llamaban “El Soldado del Pueblo”.

Otro caso de militar patriota es Velazco Alvarado que, desde el gobierno de Perú, realizó una reforma agraria y promulgó una ley de medios que le entregó la comunicación a los sindicatos de periodistas. En Guatemala, el gobierno del teniente coronel Jacobo Arbenz, en alianza con los comunistas guatemaltecos, expropió y repartió las tierras de la United Fruit y extendió los derechos laborales y sindicales a la población obrera. Por último, Bolivia tiene una tradición importante de militares patriotas que desde el gobierno implementaron medidas nacionalistas y populares: Germán Busch, David Toro, Guadalberto Villarroel y Juan José Torre.

También en África y Asia, sectores del ejército emprendieron las tareas de liberación nacional. Por ejemplo, el coronel Muamar Gadafi en Liba, discípulo del  coronel Gamal Nasser en Egipto. Este último logró la nacionalización del canal de Suez, estatizó gran parte de la economía egipcia, realizó una reforma agraria y bregó por la unión del mundo árabeEn la actualidad, dicha línea de acción, en la cual los militares emprenden las tareas de liberación, se da en la República Bolivariana de Venezuela.

¿Que pasó en nuestro suelo?

“En la historia argentina se abrirá una nueva etapa en el momento mismo en que no exista deuda externa…conseguido esto podremos declarar bien fuerte que la Argentina dejará de ser una colonia en el aspecto económico”. Juan Domingo Perón  

La Argentina tiene una tradición de militares patriotas que se inicia con el general San Martín, continúa con Mosconi, Perón y Mercante, y se expresa en la actualidad, por ejemplo, en Fabián Brown, General de Brigada retirado y docente de la UNLA.

El caso del General Perón es el más relevante por haber ejercido el gobierno en la Argentina. Su participación en el Poder Ejecutivo se inicia con el Golpe de Estado de 1943 que derroca al régimen fraudulento, anti popular y también golpista de la denominada Década Infame.

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Juan Domingo Perón recibiendo la banda y el bastón presidencial en manos del ex presidente de facto Edelmiro Farrell en la Casa Rosada.

Al interior del G.O.U., denominación del  agrupamiento militar que da el Golpe, conviven distintas tendencias que expresan las diversas líneas políticas que atraviesan al ejército. Por un lado, los sectores liberales encabezados por Rawson; por otro, los sectores nacionalistas encabezados por Juan Perón, Domingo Mercante y Edelmiro Farrel. Ante la creciente influencia de la clase obrera en el gobierno, a través de la obra de Perón en la Secretaría de Trabajo, los sectores liberales deciden encarcelar al Coronel en la isla Martín García. La reacción de los trabajadores, que produce una insurrección el 17 de octubre de 1945, logra la liberación del joven militar y el llamado a elecciones. Ese año, triunfa su incipiente figura política.

PERON Y EL GOU

Al interior del G.O.U., denominación del  agrupamiento militar que da el Golpe, conviven distintas tendencias que expresan las diversas líneas políticas que atraviesan al ejército

Una vez electo como presidente, Perón inicia un proceso de descolonización de la Argentina. Por un lado, se nacionaliza gran parte de la economía, se fomenta la cultura nacional y se extienden derechos laborales y sindicales. En el campo, se congelan arrendamientos y se crean cooperativas agrícolas con algunas tierras expropiadas a la oligarquía. Respecto a las nacionalizaciones es de destacar el caso de los ferrocarriles que afectó intereses franceses y británicos, estos últimos otorgados a perpetuidad. Por otro lado, se sanciona una Constitución que  propone la nacionalización de los recursos naturales, los derechos del trabajador y de la ancianidad y la función social de la propiedad. Se les impone así un fuerte límite a los capitalistas que tienen en la ganancia descontrolada su razón de ser. También, se busca la integración de América Latina con el proyecto del ABC que proponía la unión de Argentina, Brasil y Chile.  

Mientras tanto Inglaterra, aliada a la oligarquía argentina, acecha. Se produce un intento de Golpe de Estado, en el cual se llega a bombardear la Plaza de Mayo con un objetivo claro: asesinar a Perón. Plaza-Mayo-bombardeo-1955Ante los hechos, el Gobierno Nacional procede a desarmar a la Marina de Guerra (los aviones que habían bombardeado la plaza pertenecían a la fuerza militar más penetrada por el liberalismo oligárquico). Meses después, en septiembre de 1955, se produce otro intento de Golpe que triunfa, en parte, por el armamento que desde alta mar suministra Inglaterra a la Marina argentina.

La dictadura de la “Revolución Libertadora”

Ante la amenaza de la Marina de bombardear las destilerías de La Plata, destruyendo infraestructura muy difícil de reconstruir y aniquilando miles de vidas, Perón optó por renunciar. El sector del Ejército leal al Gobierno peronista  recibe la orden de entregarse a pesar de estar por derrotar a los militares golpistas. Perón se exilia en una cañonera paraguaya y prefiere retirarse a iniciar una guerra civil destructora de vidas y fuerzas productivas. Confía en la posibilidad de volver al gobierno.

La estrategia de Perón es correcta ya que 18 años después logra volver a gobernar un país que, a pesar de los gobiernos liberales y gracias a la resistencia peronista, sigue siendo industrial.

Al interior de los militares de la Revolución Libertadora conviven dos líneas: el nacionalismo católico, personificado en el presidente General Eduardo Lonardi, y el liberalismo oligárquico o conservador, pro británico y expresado en el vicepresidente el almirante Isaac Rojas.

Lonardi intentó, desde la presidencia, ejercer su consigna de “Ni vencedores ni vencidos”. El nacionalismo católico buscó preservar la justicia social y la independencia económica del peronismo pero reemplazar a Perón, al que juzgaban de autoritario y corrupto. Además, les molestaba el enfrentamiento que en  los últimos tiempos se había generado con la Iglesia Católica. Por su parte, el liberalismo conservador buscó eliminar al peronismo como sistema, por lo que bregó por desplazar a Lonardi y encaramar en el gobierno a Pedro Aramburu e Isaac Rojas, movimiento que lograron rápidamente.

El nacionalismo católico buscó preservar la justicia social y la independencia económica del peronismo pero reemplazar a Perón al que juzgaban de autoritario y corrupto

Ante el desplazamiento de Lonardi, la CGT y sectores del Ejército pasan a la resistencia que se expresara, tanto en el levantamiento del General Valle como en los los “caños” de los comandos de la resistencia; en la guerrilla rural de Los Uturuncos y en las huelgas y puebladas; como así también, en la gesta cordobesa protagonizada por Elpidio Torres, Atilio López (ambos de la CGT) y Agustín Tosco (de la CGTA).

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En 1973, Juan Perón vuelve a la patria y al poder. Su programa estuvo basado en una política antiimperialista que retomó la doctrina del 45. Incluso, durante su gobierno, Argentina rompe el bloqueo a Cuba, lo que se recuerda en la Isla, hasta el día de hoy, con mucho cariño.

Sin embargo, por esos años, se inicia una contrarrevolución mundial instrumentada por el capital internacional. La contraofensiva conservadora posee su pata económica en la Comisión Trilateral, su expresión ideológica en el neoliberalismo y un planteo de cooptación de los sectores antiimperialistas del ejército a través de la Escuela de las Américas y de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN). Según esta doctrina, los ejércitos latinoamericanos debían trasladar sus hipótesis de conflicto hacia el enemigo interno (el nacionalismo y el socialismo).

La contraofensiva conservadora posee su pata económica en la Comisión Trilateral, su expresión  ideológica en el neoliberalismo y un planteo de cooptación de los sectores antiimperialistas del ejército a través de la Escuela de las Américas y de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN).

doctrina de seguridad nacional

La respuesta a dicha doctrina de los militares antiimperialistas se expresó en lo propuesto por el presidente boliviano Juan José Torres, quien planteaba una contrapropuesta tendiente a trasladar la hipótesis de conflicto a la lucha contra el imperialismo. El General boliviano afirmaba entonces, la necesidad de trasladar los destacamentos militares a las inmediaciones de las fuentes de recursos naturales, para así poder,  defenderlos del saqueo del capitalismo extranjero. En la misma época, el Comandante en  Jefe del Ejército Argentino del gobierno peronista, General Jorge Carcagno, asumió posiciones nacionales y latinoamericanistas. Al mismo tiempo, Perón se cartea con Carlos Prats, Comandante en Jefe del Ejército chileno y leal a Salvador Allende.

augusto-pinochet-730x350Sin embargo, el imperialismo, a través de su contrarrevolución, logra rearmarse por medio de los primeros gobiernos neoliberales: Augusto Pinochet, Margaret Tatcher y Ronald Reagan. Con la caída del Muro de Berlín, su victoria parecerá definitiva, se teorizará sobre el “fin de la historia “y el “fin de las ideologías”. No obstante, el siglo XXI traerá nuevos vientos a través del empuje de un comandante latinoamericano: Hugo Chávez y la creación de la República Bolivariana de Venezuela. Mas allá de la actual agresión imperialista, muy parecida en sus métodos a la aplicada contra Salvador Allende, el inicio del siglo XXI sembró una esperanza que se revela como difícil de derrotar.

*Docente de Historia en la Faculta de Filosofía y Letras (UBA). Integrante de la Corriente Política Enrique Santos Discépolo y el Centro de Estudios Felipe Varela.

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