Diseño: Emmanuel Quintanilla

(Ficcional)

Señor John W. Cooke,
Santiago

Mi querido amigo:

Escribo estas palabras con el mayor de los agrados. Las buenas nuevas soplan como el viento, y lo que ha sucedido en estos dias ha sido un maravilloso golpe a la canalla dictatorial. Ese gobierno de alimañas no puede seguir perpetuando semejantes atropellos al pueblo argentino. Miles de ciudadanos encarcelados, torturados física y moralmente, fusilados, masacrados, perseguidos y escarnecidos por las bandas de asesinos y ladrones que integran las filas de este gobierno.

La fuga del penal de Rio Gallegos ha sido un éxito, y un respiro para todos aquellos que integran los distintos comandos. Las noticias llegan a oídos predispuestos de compatriotas en Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Y por lo que tengo entendido, dentro de poco podremos intentar paralizar el país, con la organización necesaria para afrontar las consecuencias.

Es en estos momentos, más que nunca, que debemos recordar el por que de nuestro movimiento. El movimiento peronista, en todas sus formas y agrupaciones, ha nacido al influjo de una misión, que es su razón de ser: dar al pueblo lo que le corresponde. Eso es lo que ningún peronista debe olvidar. Durante diez años hemos cumplido fielmente esa misión y el pueblo lo entiende así. Los militares, a servicio de los intereses foráneos, le han quitado al pueblo lo que nosotros le habíamos dado y lo han sumido nuevamente en la miseria, la tiranía y la explotación.

El deber de la hora, para el movimiento peronista, no puede ser otro que devolver lo que la canalla dictatorial ha quitado. Es por eso que celebro y festejo que se hayan reincorporado a nuestras filas hombres de tanto valor para el movimiento como usted, el señor Kelly, Campora y el señor Antonio. El señor Kelly es un hombre con un compromiso inquebrantable, militante desde su juventud, un nacionalista con amor a la patria, dispuesto a luchar desde las entrañas contra estos militares colonialistas. Y es que celebro el escape del señor Kelly porque creo que los tiempos del país apremian en otros sentidos. Si se nos cierran los caminos pacíficos debemos prepararnos para obtener el objetivo por los violentos. Aquellos que creen que el deber de este momento es pacificar la Nación y complicarse en soluciones a espalda del pueblo están traicionando la misión que nos corresponde cumplir. Es por esto que no debemos consentir de manera alguna que se dé escape político a esta dictadura, menos aún a través de un fraude electoral, que nosotros hemos combatido y que afirmamos ya en 1945 que la época del fraude había terminado. La derogación por decreto de la constitución Nacional Justicialista, está indicando que la dictadura acciona contra el pueblo y contra su verdadera doctrina, y si para hacerla retroceder, debemos dar una larga y sangrienta lucha, que así sea. Nosotros, los peronistas, nunca dejaremos que le saquen al pueblo lo que es del pueblo, porque no se trata aquí de soluciones para los dirigentes ni de satisfacer ambiciones de poder o de gloria. Se trata de evitar la tragedia del pueblo que lo ha perdido todo.

En estos términos, le propongo lo siguiente. Seguir organizandonos en la clandestinidad, mantener la resistencia y amplificarla a todo el país. Mientras nuestro movimiento se encuentre excluido de las decisiones electorales debemos seguir insurreccionando el pueblo en busca de una solución revolucionaria o insurreccional. Es menester que todos los peronistas, todos los dias y a toda hora, se dediquen a combatir sin cuartel y sin descanso a la tiranía, hasta que esta caiga aniquilada.

Por su intermedio deseo hacer llegar mi saludo y mi abrazo de hermano a aquellos que luchan por nuestra causa, con la seguridad de que en la justicia y la verdad de nuestra causa está el germen de nuestra victoria final. Ese día será el de las compensasiones a las penas y los dolores actuales.
Un gran abrazo.
                                                                                                        PECINCO (Perón)

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