La expectativa generada alrededor de la salida del nuevo disco de El Mató A Un Policía Motorizado, La Síntesis O’Konor, bien podía estar generada no solamente a partir del adelanto que habían dejado en abril con su tema “El tesoro”, sino también por la promesa de saber que este disco contaría con un sonido renovado para lo que conocemos de la banda liderada por Santiago Motorizado. Y el miércoles 21 a la noche apareció el sucesor de La Dinastía Scorpio en el canal de YouTube de la banda. Son 38 minutos de una propuesta musical que realmente muestra a una banda que efectivamente dio cuenta de un sonido renovado con la inclusión de sintetizadores, o incluso de arreglos para varios instrumentos. Es como si a todas las canciones, los cinco integrantes (Santiago Motorizado, Niño Elefante, Doctora Muerte, Pantro Puto, Chatrán Chatrán) decidieran subir un tono más a sus canciones, y que aún así uno sepa que está escuchando a El Mató.

Grabado en los estudios Sonic Ranch (USA) durante enero y febrero de este año con la producción de Eduardo Bergallo, La síntesis O’Konor es más que un disco que rompe con las estructuras sonoras que les conocimos, sino que también es un disco de introspección emotiva: la gran mayoría de las letras que lo conforman parecieran estar escritas desde las mismas entrañas de Santiago Motorizado. Si bien “El tesoro” nos mostraba esa nostalgia del amor que no está, con frases como “Ay, paso todo el día pensando en vos / ay, vos pensas que pierdo el tiempo”, otras frases que se escapan en las canciones hablan del corazón dolido del enamorado, un corazón que pareciera estar muerto mientras ese amor sigue como si nada hubiese ocurrido: “Y todo lo que digas me destruye / no importa si está bien o si está mal”, dice en “Destrucción”.

Hacia el año 1977 Roland Barthes escribió Fragmentos de un discurso amoroso, que es un compendio de más de cincuenta fichas en donde predomina el discurso de la persona enamorada, y como ese discurso se va formando por esos mismos sentimientos. El discurso sobre el amor y desde el amor, es un discurso netamente pasional y personalizado. El protagonista de las canciones más “sentimentales” de este disco de El Mató A Un Policía Motorizado es alguien que desea emerger de esa angustia. La letra minimalista de “Excalibur” es una muestra del dolor del amado: “¿Por qué tuviste que decirme eso?”, es lo único que dice esa canción.

El amor pareciera ser algo que siempre está a punto de alcanzarse como también a punto de perderse: somos frágiles, dóciles y a veces torpes ante el ser amado. Para el primer ejemplo, una letra como “Un mundo extraño” muestra frases como “Quiero estar con vos, que me quieras así. / Liquidado estoy, esperando hasta el fin / Sé que es lo peor, /pero esta es la mejor versión de mí”. En cambio, cuando el amor parece estar a punto de agotarse, una canción como “Alguien que lo merece” muestra esos tristes momentos: “Quiero que te tapes con la frazada. / Toda la noche nos vimos pelear, / toda la noche pelear y llorar. / De esas noches que queremos olvidar”. “Ahora imagino cosas” piensa en una posible traición y que esa traición merece una respuesta: “Quiero enfrentarme a todos / No me importa / Cuan salvaje es la pelea / No, no me importa”. Sin embargo, la canción final del disco, “Fuego”, es casi una especie de llamado desesperado del enamorado por volver: “Perdoname”, repite, y luego dice: “Ahora soy mejor, / te juro soy mejor”.

Muchas veces me pregunté cuál es la clave del éxito de una banda como El Mató A Un Policía Motorizado: creo que este disco, en cierta medida, brinda una posible respuesta: las letras de Santiago Motorizado muestran una empatía con el escucha que las convierte en propias. Un buen verso es aquel que sabe apuntar al pecho del receptor. Me ha tocado ver algún recital de esta banda en donde chicxs lloraban ante una frase que se cantaba. En el mismo libro de Barthes, este autor remite a la figura del que está solo o se siente solo, y dice que la soledad del enamorado es una soledad de sistema. Solamente aquellas personas que tienen exactamente el mismo grado de soledad pueden entender, y sentirse identificados con el enamorado. Solo ellos pueden comprender y acompañar el dolor del que está enamorado. El logro de este disco es haber sabido hablar por todos aquellos que aún siguen esperando algo que probablemente ya se fue para siempre, cantarles y decirles que no están solos. Y que no lo vamos a estar.

 

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